Propiedades del salmón

Apostar por el pescado para lograr un equilibrio en cuanto a comida sana se refiere es una de las reglas base. En concreto, el salmón es un alimento que destaca por su cantidad de nutrientes y altos beneficios para la salud. Este pescado azul es perfecto para acompañar con una buena guarnición en la comida o para apostar por las cenas ligeras con un poco de ensalada. Rico en ácidos grasos y proteínas, el salmón es muy fácil de preparar. Con una pizca de sal y pimienta y una cucharada de zumo de limón, es un pescado que ayuda a disminuir el colesterol. Eso sí, nada de muchos fritos. Hecho a la plancha es aun más sano. Un pescado en el que sabor y salud van de la mano.

  • Rico en vitaminas y minerales: el salmón es un pescado que destaca por su alto contenido en vitaminas del grupo B. ¿Su función? Los nutrientes energéticos como las grasas, proteína e hidratos de carbono se refuerzan. Esto es importante puesto que intervienen en el correcto funcionamiento del sistema nervioso y del cerebro, así como ayudan a la formación de glóbulos rojos. Además, aporta a tu cuerpo minerales como el magnesio, el calcio y el yodo. También contiene vitaminas A y D, las cuales son importantes para la creación de tejidos del cuerpo y para prevenir infecciones.
  • Fuente de selenio: sus propiedades se han relacionado con la prevención del cáncer y la leucemia.
  • Beneficioso para el corazón: el omega-3 propio del salmón evita la subida de la presión arterial y el endurecimiento de las arterias. Esto se traduce en menos posibilidades de sufrir ataques al corazón. Se recomienda su ingesta cuando existen problemas cardiovasculares.
  • Colabora en tu salud ocular: comer salmón disminuye las probabilidades de sufrir trastornos en los ojos. Uno de ellos es la degeneración macular.

Cómo saber si el salmón está en mal estado

No hay peor experiencia que ingenir un pescado en mal estado. Las claves para distinguir si el salmón está bueno o, de lo contrario, una gastroenteritis amenaza tu bienestar son fáciles. Primero, la regla más sencilla y lógica. Evalúa su apariencia. Si la pieza que quieres adquirir tiene un color oscuro o pálido, evítala. Si tiene manchas ya no necesitas más argumentos para deshacerte de ella. El salmón debe tener un color rosado o naranja. Segundo, el olor es importante. Si el olor es intenso o amargo se ha puesto malo. Naturalmente el olor del salmón es suave y consigue transportarte hasta el mismísimo mar con su fresco aroma. Tercero, normalmente las líneas que se dibujan en el salmón son firmes y blancas. Si observas que las líneas se están separando es una mala señal. Muchas veces la clave está en su almacenamiento.

Consejo: cuando compres salmón es mejor meterlo en la nevera en las dos horas posteriores a su adquisición,  así no corres el peligro de que se estropee. Además, si es crudo procura comerlo en los dos días posteriores a su refrigeración.

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