Propiedades y beneficios del albaricoque

Carnosa, dulce, jugosa  y con un color anaranjado ¿Sabéis a qué fruta me refiero? No podía ser otra que los albaricoques. Este fruto, que también es conocido como damasco o albérchigo, fue introducido por los romanos desde Armenia por lo que, antiguamente, se denominaba Prunnus Armeniaca.  Hoy en día lo podemos encontrar en una gran cantidad de países, especialmente en aquellos con un clima cálido pues es necesario para su cultivo.

Lo más destacable de este alimento es su alto contenido en agua, bajo en hidratos de carbono y alto en fibra. Esto supone que es ideal para aquellas personas que estén en algún tratamiento dietético, quieran cuidar su línea y tengan problemas con su tránsito intestinal. Todo ello sin renunciar a una gran amplitud de propiedades antioxidantes y sus muchos minerales que lo convierten en una fruta muy completa. En cuanto a los antioxidantes, destaca su gran contenido en taninos cuyas propiedades astringentes y antiinflamatorias lo hacen ideal para aquellas personas que sufren gastroenteritis o cuyos estómagos sean delicados, con difíciles digestiones. Los taninos también son antioxidantes que protegen a las células de  los radicales libres y permiten reducir el riesgo de enfermedades degenerativas. En este sentido, forma parte de su composición con poder antioxidante la provitamina A, que ayuda al funcionamiento del sistema inmunológico y, para los más coquetos, permite un mejor estado de salud de la  piel y del cabello.

Los minerales son otra parte importante de las propiedades del albaricoque especialmente si hablamos de potasio. Esto lo convierte en una fruta diurética y perfecta para tratamiento de enfermedades cardiovasculares como la hipertensión o aquellos relacionados con la retención de líquidos. Por último, el magnesio, aunque en una pequeña proporción está presente y, entre sus virtudes, se encuentra la del buen funcionamiento de los nervios y músculos y la salubridad de dientes y huesos.

Todos estos nutrientes se consiguen cuando el fruto está en su mejor época que, dependiendo  de su variedad, será en un momento u otro. En España encontramos dos tipos de variedades, la bulida y la canino, y ambas se recolectan en junio. Aun así podemos descubrir hasta siete tipos más de albaricoque por lo que la oferta es muy amplia y variada.

Es recomendable consumirla al poco tiempo de comprarla ya que es una fruta muy delicada que, con un simple toque, puede dar lugar a su pronta podredumbre. Para saber si está en su punto hay que apretar cuidadosamente la fruta y, al hacerlo, debe estar blanda. Si no es el caso, lo mejor es dejarlo en el lugar menos frio del refrigerador  e introducirlo en una bolsa agujereada.

Seguro que después de saber estas propiedades y beneficios de esta jugosa fruta, tenéis ganas de tomarla ¿verdad?

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