El sueño: la importancia de dormir bien

El sueño es vital para mantener una buena salud y en la actualidad la falta de sueño es una de las grandes preocupaciones. Es un problema que afecta directamente a nuestro bienestar, más de lo que nos pensamos.

¿Qué cronotipo eres tú?

Todos las personas funcionamos en un ritmo, conocido científicamente como ciclos circadianos o biorritmos corporales. No podemos caer en el error de pensar que el ciclo empieza cuando suena la alarma del despertador. Hay dos tipos de ciclos: alondra y búhos. El grueso de la población se divide en dos grandes categorías. Por una parte están los búhos, esos trasnochadores que se quedan trabajando hasta las tantas y son incompatibles con los madrugones. Por otro lado están los que son las alondras, esos individuos que no tienen ningún problema para despertarse pronto y aprovechar más intensamente las primeras horas del día. Mucha gente piensa que son noctanfilos pero en verdad los búhos escasean en la naturaleza y casi todos somos alondras o una tendencia intermedia llamada colibríes.

La importancia de reconectar con el ritmo biológico

La hora del reloj universal no se ajusta a los biorritmos de las personas al 100%. Por ello, madrugar en exceso por asuntos de trabajo, no dormir y trasnochar mucho tiene efectos directos en nuestra funciones corporales y en nuestra productividad. Un estudio realizado por la Universidad de Cambridge y el organismo de investigación Rand Europe analizó en más de 21.000 trabajadores la correlación entre las horas de sueño que alcanzamos por la noche y nuestro rendimiento en el trabajo. Los empleados que duermen menos de seis horas cada noche son significativamente menos productivos que aquellos que consiguen de 7 a 8 horas de descanso.

Además, la falta de sueño nos vuelve mas propensos a tener problemas metabólicos y endocrinos, inmunológicos y de muchos tipos. De esta forma, somos más propensos a sufrir problemas de salud como la obesidad, trastornos del sistema inmunológico y a una mayor propensión a ciertos tipos de cáncer. En resumen, el sueño importa más de lo que pensábamos. Lo ideal es conseguir que nuestro cuerpo conecte con su ritmo biológico y dormir un mínimo de 8 horas.

Cómo recuperar el sueño

1. Método 10-3-2-1-0
Método ideado por Craig Ballantyne, coach deportivo en Toronto. Su método consiste en:
10 horas antes de ir a la cama: nada de cafeína
3 horas antes de ir a la cama: nada de comida o alcohol
2 horas antes de ir a la cama: nada de trabajo
1 horas antes de ir a la cama: nada de pantallas
0: el número de veces que tienes que aplazar la alarma de tu despertador

2. Despertar rápido
La costumbre de retrasar el despertador es una trampa mortal para la productividad y para la salud. Hace difícil el proceso de despertarse y el cerebro no regula bien el inicio del siguiente ciclo del sueño. Cuanto más se permanece en ese punto, mayor es la sensación de cansancio de haber tenido malas horas de sueño.

3. “Al que madruga dios le ayuda”
Durante la mañana es el momento en el que más productivo se está. Dan Ariely, catedrático de la Universidad de Duke, es un gran experto en psicología del comportamiento y sostiene que las dos horas después de habernos despertados son las horas que mayor progreso y atención se tienen. Las personas se hacen más pasivas a medida que el sol se va declinando.

David Pérez Martínez

Asesor Científico 

Instituto Biológico de la Salud

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