Cómo distinguir un buen vino

Saber distinguir un buen vino no es tarea fácil. Entran muchos factores en juego y un error podría dejarte en evidencia. Si estás harto de ser el que no entiende nada y el que se queda callado en una conversación sobre el buen vino, estas pautas te ayudarán a pasar por un experto.

Tipos de vino

Saber distinguir un buen vino de otro es muy importante. En España existen muchos, pero los más conocidos son los vinos tintos, rosados y blancos. Los de mayor prestigio están amparados bajo el reconocimiento Denominación de Origen Protegida.

El vino tinto es aquel que proviene de uvas tintas. La fermentación se ejecuta con los hollejos para obtener todo su poder colorante. El tiempo de envejecimiento que se efectúe en la barrica y en la botella dará vinos jóvenes, crianzas, así como reservas o grandes reservas. Cuánto más tiempo, mejor será el vino. La maceración carbónica se utiliza para desarrollar vinos jóvenes.

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Los vinos jóvenes no han pasado tiempo en la barrica, al contrario de los de crianza, que han pasado entre seis y doce meses. Estos últimos permanecen reposando en la botella dos años después de ser elaborados. Por su parte, los reserva se mantienen un año en la barrica de roble como mínimo y reposan en la botella tres años después de haber sido elaborados. Para los gran reserva se guardan cosechas de exquisita calidad. Pasarán en la barrica al menos 18 meses y en la botella seis años. El buen vino tarda en elaborarse.

El vino blanco se suele elaborar principalmente con uvas blancas, que le otorgan su tonalidad característica: amarillo pajizo, amarillo oro o amarillo verdoso. El vino blanco seco es el más conocido entre los distintos tipos que tenemos en la actualidad. Estos caldos resultan más o menos aromáticos y ácidos. Los vinos dulces son aquellos donde queda interrumpida la fermentación antes de que los azúcares de la uva se transformen en alcohol. Los vinos espumosos son, en su mayoría, vinos blancos. Según su grado de azúcar residual, nos encontramos con vinos blancos secos, semisecos, semidulces y dulces.

El vino rosado es un vino tinto con poca maceración. Suele tener un característico color rosa, que varía del claro hasta el fuerte casi violeta. Esto sucede según las uvas y las técnicas de producción que se hayan usado.

Cómo distinguir un buen vino de uno malo

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Existen tres puntos de equilibrio muy importantes a la hora de distinguir un buen vino: aroma, sabor y color. Para diferenciar un buen vino de uno de menor calidad, el equilibro en el sabor es fundamental. Debe existir una combinación entre concentración de taninos y suavidad en boca, acidez y dulzor de fruta y frescura proporción de alcohol. Aunque puede haber vinos con más alcohol o más ácidos que otros, se debe crear un balance correcto entre los ingredientes.

Para reconocer un buen vino también debemos tener en cuenta su aroma y su color. El aroma nunca debe sugerir olores mohosos o rancios. En cuanto al color, tiene que corresponderse con el tipo de vino que se va a consumir. Un tinto que ha estado mucho tiempo en barrica sugerirá un color rojo teja, más apagado. Un vino blanco tendrá un amarillo pajizo o pálido.

Cómo catarlo como un experto

Si deseas conocer esos matices necesarios para diferenciar un buen vino de uno que no lo es, hay que seguir una serie de pautas.

Primero debemos mirar la copa (siempre transparente) con atención. Sobre un fondo blanco examinaremos la sombra o el matiz del vino. La intensidad del color del vino revelará la potencia del sabor que luego sentiremos al probarlo. Además, debemos coger la copa por la base para no acabar calentando el caldo.

El segundo paso consiste en oler el vino. Para ello hay que oxigenarlo. Por ejemplo, esto se consigue descorchando la botella de un buen vino tinto media hora antes de degustarlo. Si se trata de otro vino, bastará con dejarlo reposar durante 10 minutos en una copa antes de degustarlo. Airear el vino es otra de las pautas que deberás seguir. Bastará con girar nuestra copa en forma de círculos. Así lograrás diferenciar los matices de su aroma.

El tercer paso es el mejor: sólo queda degustarlo. Probar un buen vino requiere cariño. El primer sorbo debes mantenerlo en la boca para que recubra la lengua y así captar todo su sabor. Estas son las pautas que debes seguir para ser un auténtico experto del buen vino.

Cómo maridarlo para potenciar el sabor

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Para potenciar el sabor del buen vino, lo correcto, más allá de los gustos propios de cada persona, es maridar el tipo de vino con la comida con la que combina. Conseguir la armonía entre un buen vino y un plato es muy fácil con unas sencillas indicaciones.

El vino tinto puede consumirse junto a los quesos curados y algún queso azul. La carne roja hecha a la brasa o al carbón también será otro de los platos con los que combina un buen tinto. Por ejemplo, el solomillo o el lechazo asado son unas buenas opciones.

El vino blanco suele tomarse acompañando los entrantes y aperitivos. También es un buen acompañante para el pescado y el marisco. El vino rosado es un buen vino para beber mientras se come una ensalada, pasta, arroz con marisco o incluso postres.

Actualmente, los avances y nuevas creaciones en el mundo de los vinos también permiten maridajes distintos según el tipo de caldo en particular.

Con la colaboración de Bodegas Condes de Albarei y Barón de Ley.

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