Vinculada a una leyenda del siglo XV, esta fiesta tiene lugar en las localidades granadinas de Baza y Guadix.

La historia del Cascamorras es una de las más curiosas entre la fiestas de España, está bien documentada y se remonta al año 1490. Durante las obras de construcción de la iglesia de la Merced de Baza, un obrero natural de Guadix halló una talla mariana que recibiría el nombre de Nuestra Señora de La Piedad. La propiedad de la imagen fue motivo de diferentes pleitos entre varias localidades hasta que se decidió que permaneciese definitivamente en Baza mientras que los de Guadix se reservaban el derecho a celebrar anualmente fiestas en honor a la Virgen de la Piedad. Asimismo, parece ser que se alcanzó otro acuerdo un tanto más estrambótico: si una comisión accitana lograba llegar limpia hasta la iglesia de la Merced de Baza, la imagen se trasladaría de inmediato hasta Guadix. Entre las primeras expediciones que debieron hacerse a tal fin, consta la presencia de una figura vestida de arlequín que es sin duda el origen del actual Cascamorras. Pero esta es solo una de las diferentes versiones sobre los orígenes de esta fiesta, pues existen varias interpretaciones que coinciden todas en el fondo y difieren en los pequeños detalles del desarrollo de la historia.

El Cascamorras abanderado y manchado de negro como todos los que le rodean. Foto web Feria de Baza

La fiesta comienza durante la noche del 5 al 6 de septiembre cuando el Cascamorras se traslada desde Guadix a Baza acompañado de varios miembros de la Hermandad de la Piedad de Guadix. Al día siguiente, una enorme multitud se reúne en el paraje de Las Arrodeas. El Cascamorras es el centro de todos ellos. Viste un traje de arlequín en tonos verdes, rojos y amarillos y porta una bandera multicolor confeccionada con paños y una porra de madera terminada en una soga anudada en su extremo, única medida de protección con la que cuenta. A las seis en punto de la tarde, comienza una carrera en la que este tratará de llegar sin una sola mancha de pintura hasta la iglesia bastetana. Lógicamente el Cascamorras sabe que esto es imposible ya que la multitud que se agolpa a su alrededor no cesa de salpicarle (y salpicarse) con pintura negra.A su llegada a Baza, el Cascamorras se encarama en su propia estatua de la fuente de la plaza de Las Eras, donde ondea su bandera ante la concurrencia. Posteriormente, en la plaza Mayor, será ovacionado y felicitado por su intento de apropiarse de la imagen.

Los actos continúan en día 8 de septiembre con la misa y procesión en honor a la Virgen de la Piedad. El día 9 de septiembre, el Cascamorras regresa a Guadix y recorre a pie la distancia que le separa de la iglesia de San Miguel. Durante su periplo, sus vecinos volverán a mancharlo de pintura negra como castigo por no haber logrado su cometido en la localidad vecina.

Esta fiesta ha ido configurándose año tras año como una de las más curiosas y multitudinarias de España. La participación popular es absoluta y la llegada de gente desde otros lugares masiva. Cuenta incluso con una sintonía propia, el Himno al Cascamorras, obra del compositor accitano Eduardo Ramírez Hernández.

Fiestas de Moros y Cristianos en España

Calles adornadas como en la Edad Media, desfiles majestuosos, batallas emocionantes… Sí: estamos hablando de las Fiestas de Moros y Cristianos, celebradas cada año en España durante varios días repletos de leyendas y espectáculos.

En estas celebraciones se rememora, de la forma más fiel posible, las cruentas batallas históricas que se libraron entre moros y cristianos durante la Reconquista de la Península Ibérica. Estas fiestas populares llaman la atención no solo por el volumen de participantes (de miles de personas), sino también porque la historia, la cultura y el jolgorio se apoderan de las calles. La indumentaria, perfectamente ambientada, logra que se reviva con más intensidad uno de los episodios más relevantes de la historia española.

Se vienen celebrando desde finales del siglo XVII, fundamentalmente en el Levante español, con epicentro en la provincia de Alicante y el sur de la provincia de Valencia. No obstante, existen muchos otros lugares españoles en los que también se realizan estos eventos.

Muchas de estas fiestas cuentan con diferentes reconocimientos de interés turístico: provincial, autonómico, nacional e incluso internacional. Es muy complicado recopilar todos los municipios que celebran Fiestas de Moros y Cristianos en España; por ello, os presentamos alguna de las más importantes:

Alcoy: la cuna de la fiesta

Moros y Cristianos
Fiesta de Moros y Cristianos en Alcoy / Foto: vozpopuli.com

Los Moros y Cristianos de Alcoy (Alicante) son los más populares por su arraigo y espectacularidad, lo que los ha convertido en una fiesta de interés internacional. Representa la batalla que tuvo lugar en 1276 entre los fieles del caudillo árabe Al Azraq, que intentaban asaltar la villa, y sus habitantes, que lucharon por defenderla. Se celebra desde el siglo XVI y rinde homenaje a su patrón San Jorge que, según cuenta la leyenda, apareció en plena batalla contribuyendo a la victoria de los cristianos.

A lo largo de varios días a principios de mayo se van sucediendo los diferentes homenajes y desfiles de ambos ejércitos. Normalmente se estima que la participación alcanza hasta 5.000 personas. En el tercer día se representa la lucha  y el asalto de las tropas musulmanas al castillo, seguido de la reconquista de la fortaleza por parte de los cristianos. El colofón final lo protagoniza San Jorge lanzando flechas desde la torre por la noche.

Villajoyosa: el desembarco de los piratas berberiscos

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Fiesta de Moros y Cristianos en Villajoyosa / Foto: efimeroestudio.com

Otra de las localidades cuya festividad tiene reconocimiento de interés internacional es Villajoyosa (Alicante). En esta celebración se rememora el ataque de los piratas berberiscos y la oposición de los habitantes de la villa. El evento más particular de esta fiesta de Moros y Cristianos es la recreación del combate naval y el consiguiente desembarco en la playa. Se trata de un magnífico espectáculo cargado de fuegos artificiales, tambores y luces, que deja a sus espectadores atónitos.

Cada año, los más curiosos tienen la oportunidad de establecer contacto directo con esta tradición durante varios días en la segunda quincena de julio.

Caravaca de la Cruz: la celebración de los Caballos del Vino

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Fiesta de Moros y Cristianos en Caravaca de la Cruz / Foto: pinterest.es

Caravaca de la Cruz (Murcia) es la única localidad no valenciana que ha conseguido que su fiesta de Moros y Cristianos obtenga el reconocimiento de interés internacional. Al igual que en el resto de lugares, en este evento se celebran procesiones y desfiles de ambos ejércitos. El acto con mayor relevancia es el festejo de los Caballos del Vino, en el que los equinos participan en una carrera llevando sobre ellos mantos de seda y oro bordados a mano.

Lo normal es que esta celebración tenga lugar la primera semana de mayo.

Alcázar de San Juan: la representación castellano-manchega

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Fiesta de Moros y Cristianos en Alcázar de San Juan / Foto: herencia.net

Representando a Castilla-La Mancha, destaca la fiesta de Moros y Cristianos de Alcázar de San Juan. La música, el color y la pólvora son los protagonistas en esta conmemoración histórica. El punto de partida es la Vela de Armas, una recreación muy exacta de los nombramientos de los aspirantes a la Orden de los Caballeros del Hospital de San Juan de Jerusalén. Entre los actos celebrados destacan los desfiles de la Entrada Mora y Cristiana, la Escalada al Torreón de Don Juan de Austria, el Auto de Nombramiento de un Caballero Cristiano, la lucha entre ambos bandos y la Gran Mascletá de fuegos artificiales.

No obstante, es muy recomendable acercarse hasta el pintoresco Mercado Medieval para trasladarnos a la vida cotidiana de los alcazareños de aquellos años. Además, músicos, malabaristas, bufones y bailarines llenan las calles de alegría y amenizan a los visitantes.

Como cada año, esta festividad se celebra el fin de semana más próximo al 24 de junio, día de San Juan.

Muchos otros puntos de España como Calpe (Alicante), Altea (Alicante), Cáceres, Biar (Alicante), Benamahona (Cádiz), Campillo de Arenas (Jaén) o Elche (Alicante), también destacan por sus fiestas de Moros y Cristianos. ¿Has estado en alguna de ellas?

Texto: Carolina Cárcamo Villar