Jerez de la Frontera / Feria del Caballo

Caballos, vinos, toros y flamenco visten de fiesta una feria de antiquísima vocación comercial

Jerez de la Frontera es en toda España sinónimo de solera, la que acreditan todas las señas de identidad por la que es conocida y admirada. Ocurre con los afamados vinos a los que da nombre, con su pasión por el caballo y con su vocación comercial, actividades y manifestaciones que hunden sus cimientos en lo más profundo de su historia, y que se aderezan con otras, como el flamenco y el toreo, para dar aún mayor lustre a esta joya de Andalucía. Todos estos elementos en combinación son los que ofrece la ciudad durante su Feria del Caballo, que tiene lugar entre los meses de abril y mayo, en fechas variables que se sitúan tras la Feria de Abril de Sevilla y por delante de la Romería del Rocío de Almonte (Huelva), citas importantísimas del calendario festivo andaluz.

Cuna de gran tradición ecuestre

Del caballo ha hecho Jerez su imagen más expresiva, tanto en lo económico como en lo festivo, siendo la ciudad de España que dispensa a este animal una mayor dedicación con numerosas ganaderías y yeguadas que crían y seleccionan ejemplares de Pura Raza Española, Pura Raza Árabe, Pura Raza Inglés, Angloárabe e Hispanoárabe, sin olvidar al genuino caballo jerezano: el “cartujano”. No es casualidad que Jerez albergue la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre. Durante los días de la Feria del Caballo se suceden las competiciones, concursos y exhibiciones equinas, así como los paseos a caballo por el recinto del Real de la Feria, ya sea sobre el animal o en carruajes tirados por ellos (una de las estampas más emblemáticas de la Feria de Jerez).

Feria del Caballo
Paseo principal Feria de Jerez (Fuente: wikipedia.com)

Y como todo en Jerez, esto también se hace con exquisitez y excelencia. Así, el paseo de jinetes y caballistas, que tiene lugar todos los días entre las 13 y las 19:30 horas, está regulado por una estricta normativa cuya finalidad es preservar la seguridad de los transeúntes y garantizar el señorío y la elegancia de los participantes. En los jinetes es obligado el traje corto y en las amazonas el de flamenca (con volantes en la falda) y además los propietarios de los enganches (carruajes) deben solicitar un permiso previo, presentando fotografías que garanticen la correcta estética del vehículo. Todos deben conducir a los caballos al paso.

El Jerez, protagonista

Los orígenes de la Feria de Abril están estrechamente vinculados a una de las más antiguas actividades de esta zona de Andalucía: la producción de vino, de la que existen vestigios que se remontan al siglo IV antes de Cristo. El Jerez (Sherry, en inglés, o Xérès, en francés) se cría también en El Puerto de Santa María y en Sanlúcar de Barrameda, y la producción de sus uvas se extiende además a Chiclana de la Frontera, Chipiona, Puerto Real, Rota y Trebujena, localidades de la provincia de Cádiz; y a Lebrija, en Sevilla.

Las especialidades que se producen son el fino, la manzanilla, el amontillado, el oloroso, el palo cortado, el pedrojiménez, el moscatel, el Pale Cream, el Medium y el Cream, todos ellos con D.O. Jerez – Xérès – Sherry además del Vinagre de Jerez con D.O.P. y el Brandy de Jerez con I.G.P. Atraídos por la exquisitez de estos caldos, existe constancia documental de la llegada de mercaderes de Inglaterra, Francia y Países Bajos antes del siglo XV.

Feria del Caballo

Y fue tal la importancia de su presencia que en 1491 el corregidor de Jerez y los mercaderes firmaron un concierto regulando determinados aspectos de las ferias jerezanas -una en abril y otra en septiembre- que, junto a un mercado semanal los lunes, habían sido otorgadas a la ciudad en el siglo XIII por Alfonso X el Sabio y confirmadas a lo largo de la historia de por otros reyes de España.

Con el tiempo, la feria de septiembre pasó a ser la de la vendimia, que dejó de celebrarse. Antes de que el vino extendiese la fama de Jerez por todo el mundo, el caballo tenía ya un destacadísimo papel en sus fiestas, donde en el siglo XVI alcanzaron importante desarrollo y esplendor los juegos de toros y cañas, una herencia medieval de influencia árabe que es antecedente de la actual fiesta de los toros, de enorme raigambre en la ciudad, cuna de importantes figuras del toreo –Juan Antonio Romero “El Ciclón de Jerez”, José González Copano o la saga Domecq en rejoneo-. El recinto de la feria fue ganando en espacio y mejoras a lo largo del siglo XX para albergar a las en torno a 250 casetas que, con su particular ambiente y gastronomía, compiten para hacerse con los concursos a la mejor decoración y la mejor tapa.

Feria del Caballo

La comida en la Feria del Caballo es variada, destacando el pescaíto frito y guisos típicos como la cola de toro, las tagarninas esparragás, el menudo, la berza jerezana y los mariscos y chacinas. Como no podía ser de otra manera, las bebidas típicas son caldos de Jerez, en especial el oloroso y el vino fino, que los menos exquisitos mezclan con sodas de lima, en una combinación popularmente conocida como rebujito. Las casetas privadas pasaron a la historia en el último tramo del siglo XX, estando todas abiertas al público y, al contrario de lo que ocurre en otras ferias andaluzas, no están obligadas a un diseño uniforme, propiciando así que compitan en estilo y decoración.

Homenaje al flamenco

Muy recientemente (en la edición del año 2011), y a raíz del nombramiento del Flamenco por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, han sido renombradas las calles del Real de la Feria del Caballo con nombres de artistas flamencos jerezanos, entre los que figuran Lola Flores, José Mercé, Moraíto, Terremoto, Sordera, Chocolate, Parrilla de Jerez o La Macanita. Porque Jerez es cuna de excelentes artistas flamencos, contando con un festival dedicado a este cante y estando en construcción un Centro Internacional del Flamenco.

Feria del Caballo
Concurso de Doma (Fuente: elmira.es)

Caballos, vino, flamenco, toros y tradición comercial… La Feria del Caballo lo tiene todo. Como dejó escrito el poeta José María Pemán (Cádiz, 1887-1991) en Feria de Abril en Jerez:

“Lo de menos, quizás, es la venta.
Lo de más, es la gracia, el aqué,
y el hacer que no vuelvo y volvé,
y el darle al negocio su sal y pimienta
… como debe sé.
Negocio y poesía: ¡Feria de Jerez!
¡Rumbo y elegancia de esta raza vieja
que gasta diez duros en vino y almejas
vendiendo una cosa que no vale tres!”.

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