Valencia / Fallas

Las Fallas de Valencia reúnen más de un millón de visitantes alrededor de las monumentales y pirotécnicas fiestas.

Fiestas de fuego y estruendo. Las Fallas de Valencia, en honor a San José, patrón de los carpinteros, tienen un origen humilde, de cuando los talleres de carpintería de la ciudad quemaban sus desechos en la víspera de su fiesta patronal. Hoy las Fallas de Valencia son un acontecimiento de primera magnitud que mueve a cerca de un millón de visitantes y que ha merecido su declaración como Fiesta de Interés Turístico Internacional. En torno a ella gira la actividad laboral y económica de numerosos talleres artesanales de la ciudad y de la Comunidad Valenciana, al haberse extendido la celebración a muchas de sus localidades, entre el 15 y el 19 de marzo.
De las virutas, astillas y trastos viejos de madera que ardían en vísperas de San José se pasó, ya en el siglo XVIII, a la quema de cajones de madera de los que pendían rudimentarios muñecos de cera vestidos con ropas viejas y carteles satíricos y burlones alusivos a algún personaje de cada barrio. Todo ello evolucionó gracias a la creatividad de los artistas locales que, a principios del siglo XX, empezaron a modelar figuras de todo tipo, los ninots, primero en cartón piedra y actualmente en poliestireno expandido o poliexpán, un corcho blando fácilmente moldeable con sierras de calor y que aporta más brillo a unos monumentos que ha ido creciendo en dimensión hasta alcanzar los 32 m de altura. En la actualidad se ubican unas 385 fallas en la ciudad y más de 250 en el resto de la provincia, cuya presencia en calles y plazas concluye cuando son consumidas por las llamas, en la Cremá, durante la noche de San José. Se componen de una figura central, la más alta, de la que se sustentan otras de menor tamaño, alusivas a una o varias temáticas que se explican con letreros.

Fallas de Valencia
Antigua Falla

Todo lo que rodea a su confección recae en el Gremio de Artistas Falleros, que se encarga de enseñar el oficio, en tanto que la organización de la fiesta corresponde a la Junta Central Fallera a la que pertenecen las distintas comisiones falleras diseminadas por toda la ciudad. Cuentan con lugares de reunión (Casal Faller) en los que sus socios deciden el motivo del monumento y cómo encontrar ingresos para sufragarlo y hacer frente a otros gastos de la fiesta. Son además espacios de encuentro y convivencia en los que se realizan actos festivos, culturales y sociales, articulando un rico entramado de relaciones sociales y personales.
También hay comisiones infantiles, formadas únicamente por niños que instalan (“plantan” en la jerga fallera) su falla, con motivos y estéticas propias de su edad. Los monumentos falleros o fallas se instalan en la calle el 15 de marzo, día de la Plantá, aunque algunas de extraordinarias dimensiones han debido hacerlo semanas antes y utilizar grúas para su montaje. La cremá o quema de las fallas es el espectáculo que pone el colofón a unas fiestas precedidas de numerosos actos emblemáticos y que comienzan con la Crida (pregón), que tiene lugar el último domingo de febrero y durante la cual la Fallera Mayor recibe las llaves de la ciudad de manos del alcalde. Durante numerosas jornadas una gran carpa acoge una exposición con cerca de 800 ninots, los mejores a juicio de cada comisión, que los trasladan en cortejos festivos con la esperanza de hacerse con el favor popular y lograr el indulto que los salve de ser quemados.
La Cabalgata del Ninot, el fin de semana anterior a la semana fallera, reúne a diferentes comisiones que exponen satíricamente un tema social, político o deportivo en carrozas, acompañadas de comparsas, sobre las que viajan sus integrantes disfrazados de ninots y que compiten por diferentes premios. Los niños celebran su propio cortejo.

Fallas de Valencia
Una falla moderna en todo su esplendor y colorido

Otra cabalgata es la denominada del Reino o Folclórica Internacional. Se trata de un largo desfile que muestra el folclore de las tres provincias de la Comunidad Valenciana (Valencia, Alicante y Castellón) y de regiones de España y de otros países. Uno de los rasgos característicos de las Fallas son los espectáculos pirotécnicos, ya sean los fuegos artificiales o el estallar de petardos. Así, del 1 al 19 de marzo, la plaza del Ayuntamiento acoge a las dos de la tarde la Mascletá, nombre que proviene de un tipo de petardo, el masclet, y que consiste en una estruendosa explosión de pólvora que puede superar los 120 decibelios y hace temblar el pavimento.
Además, cada mañana, en lo que denomina la Despertà, los falleros despiertan a los vecinos haciendo estallar unos petardos que explotan al golpear el suelo (tro de bac) y masclets, si bien esta práctica no es del agrado de todos los ciudadanos, para los que sólo es festivo el día 19. Entre el 15 y el 19, cada noche , entre la 1 y la 1.30, se dispara un castillo de fuegos artificiales en la zona de la Alameda, junto al antiguo cauce del río Turia. El más llamativo es el conocido como la Nit del Foc (Noche del Fuego), la noche del 18 al 19, en la que que miles de kilogramos de pólvora iluminan durante cerca de media hora el cielo de Valencia ante la contemplación de más de un millón de personas.
Como preludio a la cremá de las fallas de Valencia, se celebra desde el año 2005 la Cabalgata del Fuego, con la que se rescata, en la tarde del día 19, la costumbre de que las comparsas de diablos y carrozas del dios Plutón enciendan las Fallas. Se trata de un emocionante correfuegos que recorre el centro histórico de Valencia. Y así es como se llega a la Cremá, la noche del 19, el acto de clausura de las fiestas, en la que se queman los monumentos falleros plantados en las calles de Valencia y que han cosumido muchos recursos, muchas horas de trabajo y enorme talento y creatividad que ya están al servicio de la próxima edición de las Fallas. Como acto religioso de carácter popular destaca la Ofrenda a la Virgen de los Desamparados, patrona de la ciudad y de la Comunidad Valenciana, que se realiza en la tarde y primeras horas de la noche de días 17 y 18 de marzo. En ella, cada fallera ofrece a la Virgen un ramo de flores y con todos ellos se va confeccionando un espectacular tapiz de flores a modo de manto que cubre el cuerpo de la imagen, situada a 14 m de altura.

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