Ciutadella – Ciudadela / Fiestas de San Juan

Los caballos menorquines se convierten en protagonistas de las Fiestas de San Juan en Ciudadela

Estas fiestas tienen mucha solera y cuentan con varios siglos de tradición; son de las más famosas en España. Se tienen noticias de una comisión que mantenía, en el siglo XV, la ermita de San Juan de Artrutx (Sant Joan de Missa) y también está documentada, a mediados del siglo XVI, una cofradía en la que estaban representados los cuatro estamentos de la población: un obrero eclesiástico, un obrero caballero, dos obreros agricultores y un obrero artesano. Todos ellos actuaban como caixers (cajeros), ocupándose del mantenimiento de la Ermita de San Juan.

Cada 23 de junio se celebraban en Ciudadela romerías a la ermita de San Juan, a las que asistían los caixers y cavallers (caballeros), acompañados de la población en general. La ermita está a unos 8 km del núcleo urbano, razón por la cual, antiguamente el desplazamiento de los caixers y cavallers se hacía a caballo. El obrero caballero invitaba a los asistentes a un refresco en su casa y lo mismo hacía el cura después del amanecer. A la vuelta, la Qualcada (o Cabalgata) recorría la ciudad. La romería fue evolucionando y se fueron desarrollando juegos ecuestres representados por los diferentes estamentos de la sociedad de la época.

Fiestas de San Juan
Ceremonia de Pasetjar es Bé en una antigua postal

En la actualidad, la Junta de Caixers sigue haciéndose cargo de la Ermita y el pueblo de Ciutadella continúa celebrando San Juan con mucha devoción y alegría. Tres son los días importantes: Día des Be (el domingo inmediatamente anterior a San Juan) y los días 23 y 24 de junio. Llama la atención lo tremendamente respetuosos que han sido los habitantes de Ciudadela con la tradición, transmitida de padres a hijos, y cómo se mantienen los protocolos de hace siglos. Los caixers y los cavallers son los famosos jinetes que realizan cabriolas con sus caballos, ante la multitud congregada en las calles y plazas.

Los caixers son los elegidos para constituir la Comisión de la Junta y cada uno representa a un estamento de la sociedad. Los tres más importantes son el Caixer Senyor (señor), el Casat o Menestral (casado o que ejerce un trabajo manual tradicional como herrero…) y el Fadrí (soltero); otros caixers son el representante de la Iglesia y el Payés (campesino). El Senyor tiene que pertenecer a una familia noble de Ciudadela y además ser hereu (hijo mayor, o hijo segundo que haya formado nueva familia). Cada estamento se caracteriza por tener detalles diferentes en sus vestimentas y por los adornos de sus caballos, así, el Senyor viste frac negro, pantalón blanco corto, guindola (tipo bicornio) y la bota alta sin pompón; su caballo, con correas de charol y hebillas de plata, no lleva ornamentos en las bridas ni en la cola, que irá suelta.

Para ser Cavaller hay que cumplir unos requisitos ineludibles: primero y excluyente, ser payés y vivir del campo; segundo, ser hijo menor de edad de un payés y en tercer lugar, ser trabajador del campo por cuenta ajena como gañán (missatge, en menorquín).

Los caballos menorquines, muy queridos y admirados, se caracterizan por su capa negra, su resistencia y su valentía. Previamente han sido domados y han aprendido los movimientos menorquines como caminar con las patas traseras, alzando las delanteras haciendo el bot –un movimiento de defensa pero en este caso está controlado ya que estan entrenados para no tener miedo ante la multitud-. La raza menorquina tiene sangre española, árabe e inglesa y se caracteriza por su fortaleza ya que en el pasado realizaba duras tareas en el campo. Más de 200 caballos participan en las fiestas, especialmente ataviados para los eventos, y algunos hasta entran en las casas de la población. Las calles y plazas del casco histórico por donde discurre la comitiva se cubren con toneladas de arena para evitar caídas y resbalones de los caballos.

En el siglo XIX, en plena fiesta, se escuchó la jota del Postillón de La Rioja, de Cristóbal Oudrid que sonaba interpretada por la banda municipal de música, y los caballos se ajetrearon alzando sus patas delanteras, originando mucho jaleo entre los asistentes. Hoy en día la memoria de aquel lejano jaleo ha quedado incorporada en la celebración y la banda de música interpreta la jota en diferentes “jaleos” cuando los caballos hacen sus bots entre la multitud.

Dia des Be

Por la mañana el Homo des Be recorre las calles con un cordero a hombros, rememorando la figura de San Juan Bautista. El animal ha sido previamente lavado, peinado y adornado con cintas de colores. El Homo des Be acompaña a los caixers a la Capta que consiste en visitar las casas de personas relevantes para invitarlas a las celebraciones, siguiendo un orden riguroso comenzando por el Ayuntamiento y el Palacio Episcopal. A las 8:00 h de la tarde, se lanzan avellanas en la avenida de la Constitución y actúa la banda de la Agrupación Musical. Al final del día, los caixers toman una bebida juntos en el domicilio del cajero casado, y se despiden ya entrada la noche.

Fiestas de San Juan
Los jinetes corren abrazados

La Víspera de San Juan

A las dos de la tarde del día 23 de junio -al que se continúa llamando tradicionalmente Dissabte de Sant Joan aunque la víspera no caiga en sábado- comienzan las fiestas al toque del flautín. El fabioler o flautín se presenta en el palacio del Caixer Senyor a quien pide permiso para comenzar la fiesta y lo hace sonando el flautín. Después recorre las calles para el Replec (la recogida) de los demás caixers y cavallers al sonido de la flauta y el tambor. Comienza una cabalgata que pasa por el hospital municipal y se dirige a la plaza del Born, donde tiene lugar el primer caragol (o tres vueltas de la cabalgata), conocido como Es Caragol des Born. Luego, la cabalgata toma rumbo a Sant Joan de Missa donde se reza ante la imagen de San Juan Bautista, patrón de la ermita. Mientras, en Ciudadela la gente celebra la galantería de las avellanas vanas. Ya de regreso de Sant Joan de Missa, la comitiva se reúne de nuevo a la caída del sol y hace dos actos de gran animación: Ses Corregudes a sa Plaça (antiguamente se corría al galope) y el Caragol de Santa Clara, alrededor del convento de Santa Clara, en el que antiguamente ingresaban muchas mujeres de la nobleza y así ese día tenían la posibilidad de ver a sus familiares.

Día de San Juan

A las siete de la mañana del día 24 de junio, el fabioler vuelve a pedir permiso para comenzar la celebración de ese día. Y para ello hace de nuevo un replec de caixers i cavallers que han de formar la cabalgata Los últimos en sumarse serán el Cajero Señor y el Cajero Sacerdote.

Los jinetes participan en los juegos de insertar a galope el asta en una anilla, romper el escudo del otro antes de que finalice la carrera, o correr abrazados. En este último juego los dos jinetes juntan sus caballos, se dan la mano, abrazan y besan. La celebración de los juegos ecuestres es una incorporación posterior, posiblemente del siglo XVII, inspirándose en los torneos medievales. Pero los juegos de la mañana del 24 son sólo un ensayo de los que tendrán lugar la tarde del día. En la catedral se celebra la Misa de Caixers. Por la tarde, se vuelve a formar la cabalgata, se realizan los Juegos en el Pla, previo acto de Sa Convidada, en la cual la cabalgata invita a la corporación municipal a presidir dichos juegos y después todos regresan al centro de la ciudad, repitiendo algún caragol. Avanzada ya la madrugada el fabioler suena con tono triste cuando la cabalgata, a pie, despide al Caixer Capellà, tras salir del domicilio del Caixer Senyor, poniendo fin a las celebraciones.

Las relaciones entre los componentes de la Junta de Caixers cumplen las normas protocolarias que se conservan por tradición oral. Son muy pocas familias las que desde hace siglos conforman la nobleza de Ciudadela y son propietarias de muchos palacios del casco antiguo de la ciudad. El Caixer Senyor es quien tiene la última palabra y los otros caixers muestran respeto y orgullo al participar.

En los últimos años se ha recuperado la antigua tradición de encender festers (hogueras) para celebrar el solsticio de verano y se ha hecho famosa la pomada, una bebida típica a base de la ginebra menorquina con limonada.

Los habitantes de Ciutadella muestran su preocupación porque las fiestas convertidas en un espectáculo de masas se desvirtúen y hay diferencia opiniones entre los más tradicionales y quienes hablan de la necesidad de adaptarse a la España actual pero lo que ha sido necesario es incrementar la seguridad y la prevención de accidentes.

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