Llodio / Feria de San Blas

Con la Feria de San Blas Llodio acerca a los visitantes de toda España los modos de vida propios de las regiones rurales

Cada sábado anterior a la festividad de San Blas —3 de Febrero— se celebra en Llodio una Feria consagrada al santo. Con el paso de los años, la feria de San Blas se ha convertido en uno de los principales certámenes del ramo en todo el País Vasco. La intención principal de la Feria de San Blas es realizar un sentido homenaje al estilo de vida rural, al caserío y todo lo que sucede en torno a él, a sus modos de producción y comercialización. Acercar, en definitiva, el campo a un entorno urbano, al menos por un día. En otras palabras, perpetuar así la realidad y la memoria de las tradiciones rurales más arraigadas.

Durante todo el día, el recinto ferial luce todo tipo de actividades que son acogidos con entusiasmo por los visitantes venidos de diversas partes de España. La Feria de Productos Artesanos se instala permanentemente en las calles de Llodio durante toda la jornada. Del mismo modo, los asistentes pueden asistir a diferentes actos como la Degustación de Castañas asadas con leña y la Exhibición de Deportes Tradicionales Vascos.

También acudir a la Exposición de Gallinas Autóctonas, donde se pueden contemplar ejemplares de raza “rubia llodiana”, creada antaño por el marqués de Urquijo. Además, se realiza un Concurso de Varas de Avellano. Diferentes artesanos compiten por la distinción del palo más recto y mejor trabajado.

Estas varas son rematadas con calor para enderezarlas lo máximo posible y lustradas con lana de oveja latxa. Una de las actividades más populares de la Feria de San Blas es el Concurso de Txarripatas, donde se preparan manos de cerdo en salsa vizcaína. Se celebra desde el año 2000 por iniciativa de la Academia del Cerdo Txarriduna. En él, varias sociedades gastronómicas y particulares compiten por conseguir la mejor cazuela del año.

Es habitual durante todo el día la venta de los famosos Cordones de San Blas. Se trata de un medio más que eficaz para protegerse contra el mal de garganta. Deben quemarse nueve días después para asegurar la protección del santo.

Entre todas las actividades que se llevan a cabo en la feria de San Blas, destacan aquellas que transcurren en torno al cerdo. Cada año, la matanza del cerdo se traslada al entorno urbano de Llodio. Éste, un animal escogido para la ocasión por sus grandes dimensiones, llega hasta el recinto ferial a lomos de un carro de bueyes ricamente engalanado. Por la mañana, en público, se procede al quemado y raspado del animal como exhibición de parte del proceso de la txarriboda o matanza. Posteriormente, el cerdo se expone al público durante todo el día.

Paralelamente se realizan muestras públicas de facturación de productos cárnicos porcinos, especialmente de chorizos y morcillas. La razón por la que el animal se expone al público es muy sencilla. Éste es el objetivo de una peculiar rifa que tiene lugar al final de la jornada. En ella, los participantes tratarán de averiguar el peso en canal de animal, el ganador se llevará como trofeo la pieza o su valor monetario. Hasta la fecha, el récord de peso lo ostenta Terencio III (perteneciente a la ilustre saga porcina de los terencios). En el año 2006 alcanzó la cifra de cuatrocientos cuarenta y ocho kilos de peso.

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