En Las Palmas se celebra uno de los mayores carnavales de España.

El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria es una celebración tan antigua como el propio descubrimiento de las islas. Tras la conquista castellana, durante los siglos XV-XVI, se afincaron en la isla ciudadanos de la más diversa procedencia. Fueron los genoveses residentes en Las Palmas los que importaron la afición a los bailes de máscaras y los mayores impulsores, durante años, de este tipo de fiestas. A pesar de las prohibiciones por parte de instituciones como la Inquisición, la celebración de estas fiestas fue ganando en importancia y en el siglo XIX aparecieron sociedades culturales, como el Gabinete Literario, que dieron el impulso definitivo a el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria.

Cabalgata del Círculo Mercantil, 1891

Más tarde llegaría la decisión del Gobierno de España bajo el mandato de Franco de prohibir los carnavales, aunque mucha gente siguió manteniendo el espíritu de una fiesta que sentía como propia celebrando fiestas de disfraces en la clandestinidad. En 1976, volvía el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria a sus calles gracias a Manolo García, un vecino que consiguió la autorización del gobernador civil para celebrarlo. A partir de entonces el Carnaval no ha dejado de crecer en popularidad y presupuesto, siendo cada año más masivo que el anterior y convirtiéndose en una pieza clave para la cultura y la economía de toda la isla. Es también en este periodo cuando van apareciendo los elementos que convierten la fiesta en lo que es hoy en día.

Uno de los principales acontecimientos del Carnaval es el Pregón, el acto que le da inicio mediante una declaración festiva por parte de algún personaje o colectivo destacado por su trayectoria artística o devoción por la ciudad. Aunque se solía promulgar en el balcón del Consistorio, en la actualidad se realiza en el Parque Santa Catalina, donde se celebra la Verbena de las Sábanas al finalizar el acto.

Por otra parte nos encontramos con multitud de galas siendo la más importante la Gala de la Reina, en la que se realiza un concurso para elegir a la joven que será la Reina del Carnaval durante todo un año. Se trata de todo un acontecimiento audiovisual en el que las candidatas se atavían con enormes trajes que parecen envolverles. Estos trajes, conocidos como “fantasías”, son los auténticos protagonistas de la gala y sus plumas y lentejuelas vienen acompañadas de las comparsas, música y luces, generando verdaderos espectáculos que compiten entre sí por el título.

Desde 1998 se celebra paralelamente la Gala Drag Queen considerada como uno de los puntos de mayor originalidad de estos carnavales. En una gala similar a la de la Reina, 17 aspirantes preseleccionados compiten en un concurso de Drag Queens sin ningún tipo de restricción de género ni orientación sexual.

El sábado después de la celebración de ambas galas tiene lugar otro de los grandes atractivos del carnaval: la Gran Cabalgata en la que participan las ganadoras de las galas junto a cientos de miles de personas, entre ellos comparsas, murgas y demás agrupaciones carnavalescas. Además participan decenas de carrozas y coches engalanados, generando un ambiente festivo que desfila transformando las calles de la ciudad durante horas.

Son eventos como éstos los que consiguieron que en 2011 los carnavales de Las Palmas fuesen declarados Fiesta de Interés Turístico, junto a otros muchos elementos como los coloridos y rítmicos concursos de comparsas y murgas, el carnaval canino, el pasacalles del carnaval al sol o los multitudinarios “mogollones”, concentraciones masivas para disfrutar de conciertos o sesiones de dj’s al aire libre, que se suceden durante las semanas que dura el carnaval.

Y después de tanta fiesta, llega el momento de volver a la normalidad. El Entierro de la Sardina es el evento tradicional encargado de cerrar los carnavales de Las Palmas, la gente vuelve a inundar la ciudad el último sábado de las fiestas para acompañar a la sardina en su pasacalles fúnebre hasta la playa de las Canteras. La sardina es colocada en una barcaza e incinerada en el mar, entre enormes castillos de fuegos artificiales que la gente (disfrazada preferentemente de viuda) contempla maravillada. Acto seguido, como no podía ser de otra manera en estas fabulosas fiestas, comienza el último gran “mogollón” del carnaval y todos los asistentes lo dan por finalizado con una buena fiesta.

Fiestas de Moros y Cristianos en España

Calles adornadas como en la Edad Media, desfiles majestuosos, batallas emocionantes… Sí: estamos hablando de las Fiestas de Moros y Cristianos, celebradas cada año en España durante varios días repletos de leyendas y espectáculos.

En estas celebraciones se rememora, de la forma más fiel posible, las cruentas batallas históricas que se libraron entre moros y cristianos durante la Reconquista de la Península Ibérica. Estas fiestas populares llaman la atención no solo por el volumen de participantes (de miles de personas), sino también porque la historia, la cultura y el jolgorio se apoderan de las calles. La indumentaria, perfectamente ambientada, logra que se reviva con más intensidad uno de los episodios más relevantes de la historia española.

Se vienen celebrando desde finales del siglo XVII, fundamentalmente en el Levante español, con epicentro en la provincia de Alicante y el sur de la provincia de Valencia. No obstante, existen muchos otros lugares españoles en los que también se realizan estos eventos.

Muchas de estas fiestas cuentan con diferentes reconocimientos de interés turístico: provincial, autonómico, nacional e incluso internacional. Es muy complicado recopilar todos los municipios que celebran Fiestas de Moros y Cristianos en España; por ello, os presentamos alguna de las más importantes:

Alcoy: la cuna de la fiesta

Moros y Cristianos
Fiesta de Moros y Cristianos en Alcoy / Foto: vozpopuli.com

Los Moros y Cristianos de Alcoy (Alicante) son los más populares por su arraigo y espectacularidad, lo que los ha convertido en una fiesta de interés internacional. Representa la batalla que tuvo lugar en 1276 entre los fieles del caudillo árabe Al Azraq, que intentaban asaltar la villa, y sus habitantes, que lucharon por defenderla. Se celebra desde el siglo XVI y rinde homenaje a su patrón San Jorge que, según cuenta la leyenda, apareció en plena batalla contribuyendo a la victoria de los cristianos.

A lo largo de varios días a principios de mayo se van sucediendo los diferentes homenajes y desfiles de ambos ejércitos. Normalmente se estima que la participación alcanza hasta 5.000 personas. En el tercer día se representa la lucha  y el asalto de las tropas musulmanas al castillo, seguido de la reconquista de la fortaleza por parte de los cristianos. El colofón final lo protagoniza San Jorge lanzando flechas desde la torre por la noche.

Villajoyosa: el desembarco de los piratas berberiscos

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Fiesta de Moros y Cristianos en Villajoyosa / Foto: efimeroestudio.com

Otra de las localidades cuya festividad tiene reconocimiento de interés internacional es Villajoyosa (Alicante). En esta celebración se rememora el ataque de los piratas berberiscos y la oposición de los habitantes de la villa. El evento más particular de esta fiesta de Moros y Cristianos es la recreación del combate naval y el consiguiente desembarco en la playa. Se trata de un magnífico espectáculo cargado de fuegos artificiales, tambores y luces, que deja a sus espectadores atónitos.

Cada año, los más curiosos tienen la oportunidad de establecer contacto directo con esta tradición durante varios días en la segunda quincena de julio.

Caravaca de la Cruz: la celebración de los Caballos del Vino

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Fiesta de Moros y Cristianos en Caravaca de la Cruz / Foto: pinterest.es

Caravaca de la Cruz (Murcia) es la única localidad no valenciana que ha conseguido que su fiesta de Moros y Cristianos obtenga el reconocimiento de interés internacional. Al igual que en el resto de lugares, en este evento se celebran procesiones y desfiles de ambos ejércitos. El acto con mayor relevancia es el festejo de los Caballos del Vino, en el que los equinos participan en una carrera llevando sobre ellos mantos de seda y oro bordados a mano.

Lo normal es que esta celebración tenga lugar la primera semana de mayo.

Alcázar de San Juan: la representación castellano-manchega

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Fiesta de Moros y Cristianos en Alcázar de San Juan / Foto: herencia.net

Representando a Castilla-La Mancha, destaca la fiesta de Moros y Cristianos de Alcázar de San Juan. La música, el color y la pólvora son los protagonistas en esta conmemoración histórica. El punto de partida es la Vela de Armas, una recreación muy exacta de los nombramientos de los aspirantes a la Orden de los Caballeros del Hospital de San Juan de Jerusalén. Entre los actos celebrados destacan los desfiles de la Entrada Mora y Cristiana, la Escalada al Torreón de Don Juan de Austria, el Auto de Nombramiento de un Caballero Cristiano, la lucha entre ambos bandos y la Gran Mascletá de fuegos artificiales.

No obstante, es muy recomendable acercarse hasta el pintoresco Mercado Medieval para trasladarnos a la vida cotidiana de los alcazareños de aquellos años. Además, músicos, malabaristas, bufones y bailarines llenan las calles de alegría y amenizan a los visitantes.

Como cada año, esta festividad se celebra el fin de semana más próximo al 24 de junio, día de San Juan.

Muchos otros puntos de España como Calpe (Alicante), Altea (Alicante), Cáceres, Biar (Alicante), Benamahona (Cádiz), Campillo de Arenas (Jaén) o Elche (Alicante), también destacan por sus fiestas de Moros y Cristianos. ¿Has estado en alguna de ellas?

Texto: Carolina Cárcamo Villar