Trujillo / Las Pascuas o El Chíviri

Los trujillanos festejan la primavera y el fin de la Semana Santa juntándose en la Plaza Mayor a los sones de coplas populares

Con las fiestas ancestrales y paganas que conmemoraban en toda España la llegada de la primavera como trasfondo originario, desde el siglo XIX la histórica ciudad extremeña de Trujillo celebra la fiesta de Las Pascuas; actualmente más conocida como Fiesta del Chíviri (nombre que toma de una de las más populares canciones que son bailadas cada Domingo de Resurrección en la Plaza Mayor por una multitud de más de 15.000 personas venidas de buena parte de España). De su vínculo a los antiguos ritos a la iniciación amorosa y procreadora de los jóvenes, aún queda memoria de quienes vivieron esta fiesta en sus años mozos a mediados del siglo XX. Alfonso Naharro i Riera recuerda cómo tras la Cuaresma “había que encontrar una chica que te gustara y quisiera ser tu pareja durante las Pascuas, de lo contrario se casaban forzosamente los chicos y chicas sueltas que no tenían porque ser de tu propia partida.”

Por entonces, en cualquier parte del país eran la costumbre y la espontaneidad, que no un programa oficial como ocurre ahora, las que marcaban el devenir de las fiestas. “Los jóvenes – relata Naharro – nos vestíamos de domingo con un pañuelo rojo al cuello, solíamos ir a la misa de diez y media en San Martín donde ya controlábamos a las chicas que se vestían de pastora y después de misa empezábamos a bailar en corros (…) cuando los mayores salían de misa de doce la Plaza estaba a tope de corros en danza y muchísimos colores de las bellas trujillanas con sus enaguas, pañuelos, refajos, faldiqueras, polleras y amor.”

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Trujillanos y trujillanas vestidos al salir de misa dispuestos a bailar

Sean estas u otras vivencias las que respiren más o menos autenticidad, lo cierto es que los trujillanos sigue amaneciendo cada Domingo de Resurrección, con la primavera en eclosión y una vez terminada el tempo penitencial de la Semana Santa, con ansias de renovación y fiesta. Para ello se reúnen en la emblemática Plaza Mayor que preside la estatua de Francisco Pizarro con el ánimo de bailar y bailar, atrayendo a la fiesta a numerosísimos habitantes de la comarca que la rodea y de otros muchos lugares de España. La fiesta del Chíviri vive sus prolegómenos en la medianoche del Sábado Santo al Domingo de Resurreción o Domingo de Pascua con los primeros bailes, aunque es en el mediodía de la jornada dominical cuando tiene lugar su eclosión. Muchos lugareños se engalanan con el traje típico, destacando los aderezos de las mujeres, y todos los demás al menos con un pañuelo rojo al cuello y sobre la espalda, para arrancarse a bailar con la banda municipal de música interpretando el célebre Chíviri, cuyo estribillo es coreado por todos los asistentes: “¡ Ay! Chíviri, chiviri, chíviri, ¡Ay! Chíviri, chíviri, chón”. Ésta y otras conocidas coplas han sido adaptadas en su letra por los trujillanos con referencias a su localidad o ciertos toques picantes. Entre otros títulos adaptados para este día figuran Y por ser aplicadita, Claveles de sangre, Cuando yo me muera, Jardinera tu que entraste, Me llaman La Maravilla, Rafael de mi vida, Déjele sola o Soldadito valiente.

Los bailes en corros se prolongan durante cerca de tres horas en un clima de cordialidad al que contribuye también la degustación de buenos vinos y excelentes productos de matanza y otros típicos de la zona. Los asistentes hacen un alto a la hora del almuerzo para marchar a los espacios naturales que rodean a Trujillo para disfrutar al aire libre de una comida campestre en la que no falta el típico frite de cordero.

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Bailes en corros. Foto: Javier Sánchez Pablos

De regreso a la localidad, los trujillanos vuelven a reunirse por la tarde-noche en la Plaza Mayor para asistir al Festival Folclórico Internacional y a los conciertos y bailes populares.

Al día siguiente, Lunes de Pascua, festivo en la localidad, la fiesta se traslada de nuevo al campo, donde los trujillanos gustan de almorzar en unión y compañía varias veces a lo largo del año. Familias y grupos de amigos se reúnen a comer de nuevo al aire libre no faltando entre las viandas los hornazos –una rosca de harina y trigo amasada con aceite de oliva y que se acompaña de chorizo y huevos cocidos-, el frite de cordero y dulces como los bollos dormíos, además de buen vino en generosa cantidad.

“Trujillo por las Pascuas yo no sé lo que parece
Ay, chíviri, chíviri, chíviri, ay, chíviri, chíviri, chon
Que vienen los forasteros y se encocan como peces
Ay, chíviri, chíviri, chíviri, ay, chíviri, chíviri, chon”.

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