El Teatro de la Cruz, el mas castizo de Madrid

En el Teatro de la Cruz se estrenó el 24 de julio de 1710 El imposible mayor en amor, le vence Amor. Se trata de una Zarzuela en dos jornadas, de Francisco de Bances Candamo y José de Cañizares con música de Sebastián Durón.

El edificio se asentó sobre un antiguo corral de comedias de Madrid. Es uno de los más populares de la ciudad junto con el de la Pacheca y el nuevo corral del Príncipe.

Se inauguró el 16 de septiembre de 1584, casi al mismo tiempo que el nuevo corral del Príncipe. En él se dieron cita nobles y reyes con sus admiradas pupilas. Pusieron en escena sus piezas más populares e inmortales los dramaturgos del Siglo de Oro español. Entre los más conocidos cabe citar a Pedro Calderón de la Barca, Antonio Hurtado de Mendoza, Agustín Moreto, Juan Pérez de Montalbán y Francisco de Quevedo. También a Francisco de Rojas Zorrilla, Juan Ruiz de Alarcón, Tirso de Molina, Lope de Vega y Luis Vélez de Guevara.

Una arquitectura singular

He aquí un detalle del telón del Teatro que Avrial diseñó, con una Vista del Palacio Real enmarcada con columnas, cortinas y las musas de la poesía y la música, bajo el Escudo de la Villa. Si cerramos los ojos no resulta difícil evocar el momento en que ese telón teatral se abría. En este momento daba paso a las escenas imaginadas por Zorrilla y otros dramaturgos del Romanticismo.

En el siglo XVIII su mal estado de conservación obligó al ayuntamiento a reformarlo. Se transformó en un teatro moderno, estilo italiano, con capacidad para 1500 espectadores.

Las obras se pusieron en manos del arquitecto Pedro de Ribera, y se inciaron alrededor del año 1743. Durante el siglo XIX la arquitectura de Ribera cayó en desgracia y el Teatro de la Cruz, por Real Orden de 1849, se declaró “oprobio del arte” y se ordenó su demolición. Una medida que tardaría en aplicarse. Ésto permitió que abriese sus puertas en el año 1850 hasta ser derruido en 1859.

El legado del Romanticismo

En el Teatro de la Cruz se estrenaron obras de Leandro Fernández de Moratín como El barón (1803), La mojigata (1804) o la más conocida El sí de las niñas (1806).

Entre 1840 y 1845 se hizo cargo del teatro el empresario Juan Lombía, quien contrató en exclusiva a José Zorrilla. En esos cinco años estrenó allí veintidós dramas, entre ellos la segunda parte de El zapatero y el reyEl puñal del godo y el famoso Tenorio (1844). Mantuvo su titularidad de teatro más castizo de Madrid, siendo conocido como el “teatro de los chisperos”.

Durante su último periodo pisaron sus tablas grandes actores como Rita Luna, Juan Carretero, Carlos Latorre, Manuela Carmona y Agustina Torres.

El fondo documental del teatro, los archivos de teatro y música, ingresaron en la Biblioteca Histórica Municipal de Madrid en 1898. Se pueden consultar, tanto de forma presencial como virtual.

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