La consagración de la primavera

Hace ya 100 años que se estrenó uno de los Ballets más polémicos de la historia: “La consagración de la primavera” de Igor Stravinski. El estreno tuvo lugar en el Teatro de los Campos Elíseos de París el 29 de mayo de 1913 y a él acudieron músicos como Camille Saint-Säens, Maurice Ravel y Claude Debussy. Cuando el director dio la entrada al fagot, el instrumento que abre la pieza, ya empezaron los roces. El fagot es un instrumento de muy amplio registro, pero Stravinski lo usa en su registro más agudo, hasta tal punto que se hace difícil distinguir su timbre. “¿Qué instrumento es ese” llegó a preguntar molesto el propio Saint-Säens. La verdad es que no es de extrañar que la obra no fuera bien recibida en un principio: el siguiente fragmento después de la introducción, la llamada “Augurios primaverales”, es una auténtica bofetada al público. Stravinski usa la orquesta como si fuera un enorme conjunto de percusión, usando ritmos a contratiempo, creando disonancias y olvidando en todo momento el concepto de música tonal. Todo esto supuso una transformación de las convenciones que habían dominado el ballet desde los años 80 del siglo XIX. Por otro lado, la música toma prestadas melodías del folklore ruso, y según recientes investigaciones, más de las que en un principio se habían pensado.”[1]

Tampoco ayudó nada la coreografía ideada por el bailarín Nijisnki, provocativa e insinuante, elementos no muy acertados para un público poco receptivo a las nuevas propuestas. Con esta mezcla, antes de que acabara la representación, la sala ya estaba enfurecida e imprecando en contra del compositor, entre ellos Saint-Säens. Sólo Debussy tuvo el valor de levantarse y defender la obra al grito de “cállense y déjenme escuchar esa maravillosa música”. Que Saint-Säens aborreciera la música y Debussy la adorara no resulta tan raro. Al fin y al cabo, sendos compositores pertenecían a corrientes musicales muy distintas: el primero era romántico y con una tendencia a la música académica; y el otro se convertiría en el máximo representante del Impresionismo, movimiento de vanguardia del momento. El tiempo ha hablado y hoy en día este ballet forma parte habitual del repertorio internacional y existen incontables grabaciones discográficas.

Tan sólo 27 años después, Walt Disney puso imágenes a la partitura del compositor ruso en su película “Fantasía”, llevando la obra a la altura de las otros compositores como Bach, Beethoven, Tchaikovsky, Ponchielli, Schubert o Mussorgsky. No obstante, pese a que la intención era buena, el estudio Disney le dio una vuelta de tuerca al ballet, interpretando textualmente las palabras de Stravinski: “con La consagración de la primavera quería representar la vida primitiva”, y trasladaron la acción a la época de los dinosaurios. Nada más lejos de la realidad, puesto que la auténtica intención del compositor era la de recrear la atmósfera de la Rusia pagana. Stravinski, obviamente, enfureció. Además, no sólo se habían reinterpretado a la ligera sus palabras, sino que además recortaron fragmentos del ballet.

Para terminar, os invito a que veáis el ballet con la coreografía original de Nijisnki.

Texto introBibliografía
[1] WHITTALL, Arnold: Le sacre du printemps. Apollo, DG

Comentarios Facebook

About the author

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons

Utilizamos cookies de terceros para mejorar la usabilidad para dispositivo de usuario. Si usted continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración y obtener más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar