De entre los edificios rojizos del Paseo del General Martínez Campos, en pleno corazón de Madrid, se levanta una bonita casa de color amarillo. Es el Museo Sorolla, que, tras un muro de ladrillo y algunos árboles, esconde al que es considerado un Monumento Histórico-Artístico Nacional desde el año 1962. Tras traspasar la tapia rojiza, el visitante accede a un jardín. Una fuente empequeñece el ruido de la calle. El olor de las diferentes especies de flores le aleja a uno de Madrid. El visitante ya está en otro lugar.

Museo Sorolla

Museo Sorolla de Madrid | Shutterstock

El Museo Sorolla fue construido en el año 1911 por el arquitecto Enrique María Repullés.  Tras la muerte del pintor, su mujer Clotilde García legó al Estado las dependencias, así como las pinturas que poseía de su marido. Los tres hijos de éste aumentaron la colección con sus propias obras. Así, el repertorio se incrementó hasta llegar a la cifra de 1.294 piezas firmadas por Sorolla, a las que se le suman sus dibujos y los adornos de la casa

En la actualidad el museo abre sus puertas de martes a sábado entre las 9:30 y las 20.00 y los domingos de 10.00 a 15.00. La entrada es gratuita los fines de semana a partir del sábado por la tarde y tan solo de tres euros el resto de los días. 

La casa

Lo primero que ve el turista al entrar es el jardín, que rodea la casa por ambos lados. Se trata de un oasis dividido en tres espacios de fuerte influencia andaluza. Embriagado por las flores y plantas que inundan el patio de color -antesala de lo que le espera dentro-, el visitante pasa entonces a las salas I, II y III, ubicadas en el piso de abajo. 

Jardín del Museo Sorolla

Jardín del Museo Sorolla | Shutterstock

El deseo de Sorolla era el de disponer de una casa que aunara estudio y vivienda, trabajo y familia. Repullés hizo realidad el sueño del artista. Las salas antes mencionadas conforman el espacio de trabajo —almacén, despacho y estudio, respectivamente— en el piso bajo, junto con el comedor y el salón como espacios familiares. En estas salas grandes cuadros del artista lucen sus pinceladas junto a muebles, cerámicas y esculturas. 

El espacio más representativo del museo reside en la sala III, antiguo estudio del pintor. Sus caballetes y pinceles aún sobreviven al olvido en excelentes condiciones. No en vano se considera al Museo Sorolla como una de las viviendas de artista mejor conservadas de Europa.

Estudio del pintor Joaquín Sorolla

Antiguo estudio del pintor Joaquín Sorolla en el Museo Sorolla de Madrid | Shutterstock

Ya en el piso de arriba, se accede a los que antes eran los dormitorios, pues Sorolla vivía aquí con su mujer y sus tres hijos. Sin embargo, las remodelaciones acometidas en estos cuartos los convirtieron en las salas de las exposiciones temporales. En estos momentos  el museo acoge la exposición del fotógrafo Lluís Casals Poéticas de una casa

En unas declaraciones de Casals el artista comentaba sobre el museo: “Más allá de la belleza de los lienzos que en él se exponen, quedaba atrapado por el alma y la atmósfera del lugar en el que habitó y trabajó el pintor”.

La obra

Pero donde sin duda reside el mayor atractivo de este lugar es en los lienzos de Joaquín Sorolla. El museo recoge más de 1.200 obras, que pueden encontrarse en el catálogo online, pero no todas están colgadas. 164 cuadros de otros artistas terminan por componer la colección pictórica. Algunos de los cuadros más famosos que cuelgan de las salas del museo son Paseo a la orilla del mar o El baño del caballo. El Museo Sorolla también recoge una amplia variedad de los retratos que el artista hizo de su familia.