Ana Diosdado es una de las dramaturgas más importantes e influyentes que ha tenido nunca España. Nacida en Argentina, pronto destacaría como actriz, novelista, dramaturga e, incluso, estrella televisiva. La vida de Diosdado siempre ha tenido como protagonista principal el teatro, el cual le hizo ganar el Premio de Honor en los Premios Max en el año 2013. La figura de Diosdado, varios años después de su repentina muerte, sigue estando muy presente en las artes escénicas españolas.

Su infancia entre Argentina y España

Ana Diosdado nació en Buenos Aires, Argentina

Ana Diosdado nació en Buenos Aires, Argentina | Shutterstock

Ana Isabel Álvarez-Diosdado Gisbert nació en Argentina en 1938, consecuencia del exilio que sus padres, Enrique e Isabel, sufrieron tras el estallido de la Guerra Civil en España. Todavía en Argentina, con tan solo cinco años, tuvo su debut en el teatro, de la mano de la sempiterna Margarita Xirgu. Sin embargo, cuenta la propia Diosdado, que desde muy pequeñita “tuve problemas para hablar”. Su timidez hizo que sus padres la llevaran al pediatra, preocupados por la falta de comunicación de la pequeña Diosdado. Avatares de la vida, sería la palabra lo que a la dramaturga hispanoargentina le daría tantas y tan buenas alegrías.

Su vida en Argentina tuvo como principal protagonista el divorcio de sus padres y la posterior muerte de su madre Isabel Gisbert. En 1950, con 12 años, regresó a España con su padre. Pasó su infancia en el Liceo Francés, en Madrid, sin nunca abandonar su pasión por la escritura y la lectura. “Escribí casi antes que hablar”, señalaba Diosdado en una entrevista en 2014. De joven, compaginó sus estudios con actuaciones esporádicas en la compañía de su padre y su nueva mujer, Amelia de la Torre.

Su etapa universitaria no fue demasiado productiva. Se matriculó en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid, pero nunca lograría licenciarse. El deseo de Diosdado, como ha indicado en varias ocasiones, fue “matricularse en la Sorbona en Arqueología”, pero su gran virtud fue la escritura. Con 24 años y gracias a su primera novela, En cualquier lugar, no importa cuándo (1965), fue finalista del Premio Planeta. Desde entonces, empezó a coleccionar premios y reconocimientos.

Los años 70, su madurez como escritora

En 1974, estrenó Los comuneros en el Teatro María Guerrero

En 1974, estrenó Los comuneros en el Teatro María Guerrero | Luis García (Zaqarbal)

De temprana madurez mediática, sus éxitos como escritora y dramaturga le llegaron muy pronto. Como se ha señalado, con tan solo 24 años ya fue finalista de uno de los premios más prestigiosos de este país. Sin embargo, y de indudable éxito como novelista, labró fama y prestigio con su carrera como dramaturga, tanto con obras originales como con adaptaciones varias.

En 1970, Ana Diosdado estrenó su primera obra original, Olvida los tambores, que llegó a tener adaptación televisiva. No obstante, las adaptaciones a la pequeña pantalla de sus obras nunca tuvieron el beneplácito de una Diosdado que se mostraba bastante crítica con el teatro retratado, al que llegó a tildar de “casposo”. Su opera prima teatral cosechó grandes alabanzas de la crítica y gracias a ella obtuvo grandes premios como el Mayte o el Foro Teatral. En 1975, Olvida los tambores fue adaptada al cine, donde conoció a su primer marido, Carlos Larrañaga.

Tras Olvida los tambores (1970), se suceden varias obras teatrales que provocaron que los años 70 fuesen de los más productivos para Diosdado. En 1972, estrena Okapi. Un año más tarde llegaría Usted también podrá disfrutar de ella donde realiza una acertada crítica de la sociedad de consumo. Ya en 1974 estrena, por fin, Los comuneros, obra que estuvo retenida por la censura y que impidió que se estrenase con su título original: Si hubiese buen señor. La década de 1970 se completa con la obra Y de Cachemira, chales (1976).

Los años 80 y su irrupción televisiva

Ana Diosdado en un fotograma de Anillos de oro

Ana Diosdado en un fotograma de Anillos de oro

Los años 80 fueron de gran éxito para Ana Diosdado. Durante esta década, la dramaturga salta a la fama gracias a sus guiones y actuaciones en la televisión española. Aunque ya debutara en 1972 junto a Jaime Blanch en Juan y Manuela, serie que le daría a conocer, no fue hasta 1983 cuando su irrupción televisiva se hizo definitiva. Su papel en Anillos de Oro la catapultó hasta ser uno de los rostros más conocidos en España.

Su rol como actriz en una de las series de más éxito en la historia de la televisión en España le valió el premio TP de Oro y el Fotograma de Plata como mejor actriz. Empero, menos conocido es que la serie es suya. Los guiones son originales de la propia Diosdado, que consiguió vender a TVE una serie sobre abogados en plena ola del divorcio en España. Junto a Imanol Arias, la ficción alcanzó audiencias hoy inimaginables, siendo uno de los productos del momento.

Tras Anillos de Oro, donde no quedó demasiado satisfecha con su interpretación, se enroló en Segunda Enseñanza, donde encarnaba a una profesora de Historia y donde apareció un imberbe Javier Bardem. Ambas series fueron dirigidas por Pedro Masó quien, sin embargo, no logró que Diosdado siguiera con su carrera como intérprete y abandonó la televisión para volcarse, definitivamente, en el teatro y la novela.

Su éxito como dramaturga y su adiós

Plazuela de Ana Diosdado, en el madrileño barrio de Lavapiés

Plazuela de Ana Diosdado, en el madrileño barrio de Lavapiés | Ayuntamiento de Madrid

Después de su periplo en televisión, donde adornó su carrera como escritora, Ana Diosdado decidió centrarse en la producción de obras teatrales, su verdadera pasión. Desde 1986, con Cuplé y hasta su fallecimiento en 2015, Diosdado escribió once obras teatrales y dos novelas más. Fue precisamente una novela la que le otorgaría más prestigio como dramaturga.

En los 80, tras varios años centrada en la adaptación y evitando escribir textos originales, a causa de la censura del franquismo, escribe Los ochenta son nuestros. Será transformada en una novela que publica en 1986. En 1988, estrena la versión teatral, que le daría el éxito que tanto buscaba como dramaturga. Ana Diosdado siempre ha querido tener una relación muy directa con muchas de sus obras. Quedó patente cuando protagonizó sus series televisivas y también cuando interpretó Camino de plata (1988) con su, por aquel entonces, marido, Carlos Larrañaga.

El final de la carrera como dramaturga de Ana Diosdado tuvo como principal escenario la década de los años 90. Durante estos diez años nacieron seis obras con desigual éxito. La más destacada de todas ellas quizá fue Cristal de Bohemia, que protagonizó su excompañero Jaime Blanch y a la cual ponía música el famoso Teddy Bautista. A su vez, compaginaba su rol como dramaturga con el de columnista en periódicos como el Diario 16 o el ABC.

En 2001, Ana Diosdado se convierte en Presidenta de la SGAE y su producción de obras y novelas se resiente. Desde el año 2000 y hasta su muerte en 2015, Diosdado únicamente escribe 2 obras teatrales y una novela. En 2013, a Ana Diosdado le diagnostican una leucemia crónica que provoca que sus apariciones públicas se dosifiquen. En 2015, durante una reunión de la SGAE, Ana Diosdado fallece dejando tras de sí un legado inigualable y una prolija carrera. Madrid, en reconocimiento a su carrera, le pondría su nombre a la plaza que acoge el Teatro Valle-Inclán.