La época navideña es muy especial en España. El día de la lotería, las brillantes luces que decoran las calles, la cabalgata de reyes, los deliciosos polvorones o las cenas con nuestros seres queridos. A lo largo de los siglos, se han creado una gran cantidad de tradiciones y costumbres alrededor de la Navidad, muchas de ellas con un origen religioso. Sin embargo, estas fiestas no paran de evolucionar y modernizarse, lo que ha ocasionado que algunas de estas costumbres se hayan perdido. Repasamos algunas de las tradiciones perdidas de Navidad en España para conocer los orígenes de esta época tan especial.

Fiesta de aguinaldos

Pidiendo el aguinaldo con villancicos

Era muy típico pedir el aguinaldo con villancicos | Shutterstock

La Fiesta de aguinaldos estaba presente en toda España desde la Edad Media. Era una de las tradiciones más arraigadas a la fiesta navideña. En sus orígenes, el aguinaldo consistía en una recolecta de alimentos, como frutos secos o castañas para subastarlos, que comenzaba el día 16 de diciembre. El dinero obtenido era cedido a la iglesia para los cultos realizados en Navidad, como las ceremonias navideñas.

También era posible donar dinero. Este aguinaldo se iba recogiendo casa por casa. La costumbre consistía en pedir una propina en algunos hogares a cambio de alguna acción realizada en Navidad. En especial, era realizado por los niños, que acudían a los hogares de sus vecinos o familiares a cantar villancicos y, a cambio, recibían algunas monedas o dulces.

Con los años evolucionó y este era como la “paga” que se le daba a los más pequeños como regalo navideño. Es una tradición que se ha perdido en todas las zonas de España, no es común encontrar hogares que todavía lo celebran. Hoy en día, los regalos se suelen dar en el día de Papa Noel o en los Reyes Magos.

Además, el aguinaldo también estuvo ligado a una tradición navideña de las empresas. Era como el regalo de Navidad de los negocios a sus trabajadores, en forma tanto de propina como de paga extra. Era una acción voluntaria, aunque en muchos lugares de España era obligatorio por convenio, una forma de obsequio por el esfuerzo realizado durante todo el año.

De hecho, en el año 1944 salió una orden gubernamental que exigió a las empresas pagar el aguinaldo, como mínimo, el sueldo de una semana en efectivo. Esta tradición no existe desde que en el Estatuto de Trabajadores se estableció que el salario anual se dividiría en 14 pagas mensuales, con dos extraordinaria en Navidad y verano. A pesar de que el aguinaldo se puede seguir pagando a los empleados, ningún negocio continua con esta tradición.

Cena de Nochebuena sencilla y sin festín

Cena típica de Navidad

Cena típica de Navidad | Shutterstock

Si por algo se caracteriza Navidad en los últimos años es por las grandes comidas y cenas navideñas repletos de aperitivos y platos típicos navideños. Comemos, y mucho. En Nochebuena, el menú está repleto de alimentos: marisco, paté, carnes y todo tipo de entrantes. Sin embargo, años atrás la comida y la celebración eran muy diferente a como las conocemos hoy en día.

El menú era más sencillo y diferente según la clase social de cada familia. La mayoría de los ciudadanos españoles comían verduras, huevos o pescado. Además, había que comer poca cantidad y temprano para asistir a la Misa del Gallo con el estómago vacío. La ley religiosa tuvo una fuerte influencia en la gastronomía navideña. Tras la Misa del Gallo era habitual comer dulces navideños caseros. Las abuelas de cada hogar eran las encargadas de reunir días antes a las mujeres de la familia para preparar los postres navideños para esa noche.

El día 25 la comida era diferente, nada de verduras o pescados: durante siglos el plato estrella del día siguiente al ayuno de Nochebuena era la carne. El pavo o el capón rellenos para las clases más altas, mientras que para las clases bajas o medias era momento de matanza, tanto pollos, gallos, patos, gallinas o corderos.

Dulces navideños caseros

Dulces navideños caseros | Shutterstock

Decoración navideña: el pesebre

La decoración navideña de hoy en día poco, o incluso nada, tiene que ver con la de años atrás. En la actualidad, el árbol de navidad está presente en casi todos los hogares y un gran Belen, pero ¿qué tiene esto de parecido a las costumbres de hace unos años? Las casas se decoraban con el pesebre, era el único símbolo navideño que representaba el nacimiento de Jesús. Nada de árbol de navidad, figuras de Papá Noel o los Reyes Magos. El pesebre es el origen del Nacimiento que hoy en día se coloca en muchos hogares, establecimientos y ayuntamientos.

Este comenzó a utilizarse en el siglo VII, cuando el Papa Teodoro I depositó los restos del pesebre original en Roma, comenzando así con la tradición de decorar los hogares en Navidad con el pesebre como símbolo de vida y renacimiento natural.

Decoración navideña

Decoración típica navideña | Shutterstock

Asistir a la Misa del Gallo

Durante años, la Misa del Gallo era uno de los elementos imprescindibles de la Navidad en las tradiciones católicas. Junto al pesebre era algo que no podía faltar en ningún hogar español era asistir a esta misa. Esta se celebra en la noche de Nochebuena, entre el 24 y 25 de diciembre. Suele oficiarse de madrugada, tras la cena de Nochebuena. Esta tradición debe su origen al Papa Sixto III, cuando en el siglo V d.C, introdujo en Roma la costumbre de celebrar el nacimiento de Jesús con una oración a medianoche.

El nombre de esta misa es un tanto curioso. Para los antiguos romanos, el inicio del día era “al cantar del gallo”, y esta expresión era utilizada por el Papa para anunciar la Misa del Gallo cada año. En el Vaticano se sigue celebrando cada año e incluso en las iglesias y parroquias locales se mantiene esta tradición, pero cada vez está más en desuso entre los habitantes.

Misa del Gallo

Misa del Gallo | Shutterstock

Años atrás, esta tradición navideña era imprescindible para todos los católicos en el país y la mayoría de los hogares acudían a la misa de madrugada. Ahora en España la tradición ha ido olvidándose y tan solo se mantiene por las personas más mayores o con una gran tradición católica.