Desde las celebraciones del día de la Lotería, hasta la tradicional cena de Nochebuena y las partidas de cartas después de comer del día de Navidad: son muchos los días señalados que celebramos en este mes de diciembre. También cuando los últimos días del año han concluido y damos paso a uno nuevo. Nos queda la Noche de Reyes, y nos queda el precioso Día de Reyes. Uniendo todo se encuentra este fin de año, y el comienzo de otro año más. Nochevieja y Año Nuevo, dos de las festividades favoritas de la población española.

El gran momento

En Nochevieja vivimos uno de los grandes momentos del año. No solo porque hacemos balance de lo vivido y nos permitimos pensar un poco en aquello que deseamos conseguir en los meses venideros. También porque miramos a nuestro lado y vemos a las personas que siguen a nuestro lado. Echamos de menos, por supuesto, pero es una noche más optimista que pesimista. Se acaba un año, y recordamos lo malo, pero sobre todo recordamos lo bueno y apostamos por los buenos deseos. Brindamos por ello, comemos por ello, y nos tomamos esas doce uvas para entrar con buen pie al año siguiente. Es una de las tradiciones más antiguas que tenemos, y está presente en otras partes del mundo.

Celebración Año Nuevo

Esta Nochevieja daremos paso a un esperado 2021 | Shutterstock

Las doce uvas de la suerte tienen su origen, al parecer, a finales del siglo XIX, o eso han apuntado los últimos estudios. Las crónicas de 1880 hablan sobre cómo el pueblo madrileño estaba cansado de la privacidad de la alta burguesía, que celebraba fiestas para despedir el año con champán y uvas como acompañamiento, dejando de lado a las clases medias. A modo de protesta y también a modo de reunión entre estas clases medias, decidieron quedar, una Nochevieja cualquiera, frente a la Puerta del Sol, para imitar con burla esta tradición de los burgueses de comer uvas, salvo que ellos lo hicieron al son de las campanadas que marcaban el inicio de año.

También se ha contado, desde hace tiempo, la historia de unos agricultores de Alicante que aprovecharon un excedente de uvas en su cosecha para repartir entre sus conocidos, lo que popularizó esta costumbre. Sea como fuere, parece que podemos fiarnos de esto último en un sentido: fue algo que surgió en una comunidad, y que poco a poco se extendió a otras.

Tradición de las doce uvas de la buena suerte

Es una tradición más que asentada comerse doce uvas en fin de año | Shutterstock

Esta costumbre se ha ido haciendo grande hasta llegar a nosotros tal como la conocemos: como una cita anual imprescindible. Nos sentamos frente al televisor, elegimos la cadena que más se adecúe a nuestro espíritu y nos preparamos para ignorar los cuartos y seguir la cuenta atrás correcta. Los mismos presentadores de esta cita se han convertido en símbolos, y en torno a ellos han circulado conversaciones y anécdotas que forman, asimismo, parte de nuestro imaginario. Tal es el poder de congregación de este momento.

La fiesta de celebración

La manera en la que celebramos el fin de año ha cambiado, precisamente, con el paso de los años. Nochevieja se entiende, en estos momentos, como una fecha mucho más social que familiar. Al menos, ciertamente menos familiar que la Nochebuena o el día de Navidad. Cuando hemos tomado esas doce uvas de la buena suerte, una vez que nos hemos deseado lo mejor entre los familiares, son millones las personas que se lanzan a las calles. Lo hacen buscando celebrar y felicitar el año nuevo a todos aquellos conocidos con los que se crucen. Nochevieja es, ha terminado siendo, una gran noche de fiesta.

Esto no significa que las familias hayan dejado de reunirse. Sí resulta menos solemne de lo que fue en otra época, y cada vez son más quienes se animan a llevar a cabo planes diferentes para dar la bienvenida al nuevo año. Un viaje a otro país, una casa rural con algunos amigos, una escapada a otra ciudad. Estamos reinventando la manera de celebrar la Nochevieja, que en líneas generales significa lo ya dicho: una gran noche de fiesta.

Celebración de Nochevieja

La noche de Nochevieja ha sido cada vez más una noche de fiesta | Shutterstock

Claro que tampoco faltan las tradiciones. Somos un país de costumbres. Por eso, procuramos llevar ropa interior de color rojo, un color asociado con la buena suerte, superstición que parece provenir de la Edad Media. También nos gusta brindar con algo de oro en nuestra copa, para así atraer la fortuna. Y lo más importante: no podemos olvidarnos de besar y abrazar a todas las personas que tenemos a nuestro alrededor cuando ese año nuevo ha empezado.

El primer día del año

La tradicional comida de Año Nuevo se asemeja mucho a la comida de Navidad. Una buena carne, un pescado elegante, entrantes de los que disfrutar y un postre tradicional, que siempre dependerá de la región en la que nos encontremos. No faltan los brindis ni tampoco los dulces navideños que tenemos en los hogares desde hace semanas. Tampoco falta, incluso aunque la noche anterior se haya trasnochado, los juegos de mesa posteriores a la comida, las reposiciones de los especiales de fin de año a los que no hicimos demasiado caso en Nochevieja y una buena siesta. Para empezar el año con otra de las tradiciones españolas más consolidadas y consagradas, de esas que no cambian con el paso de las décadas. Porque somos un país de costumbres.

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