Radios encendidas, décimos preparados y quizá algo de nervios, porque nunca se sabe. Cualquiera puede ser el año, el número y el afortunado en el día de la Lotería. Así nos sentimos cada 22 de diciembre, que para muchos españoles es también el día en el que oficialmente comienza la Navidad. Se han acabado los colegios, vamos pensando en las cenas, tal vez tengamos la maleta ya hecha para volver a nuestro hogar de siempre, con la familia. Con la radio puesta, eso sí, porque, ya lo hemos dicho, nunca se sabe.

Un poco de historia

El primer sorteo de la Lotería que hoy conocemos se llevó a cabo un 18 de diciembre en 1812, hace más de doscientos años. Por entonces, el país estaba sumido en la guerra contra Napoleón y su ejército. Solo Cádiz resistió la invasión, y fue en esta ciudad andaluza donde se celebró el sorteo. La iniciativa surgió de Ciriaco González Carvajal, ministro de la Cámara de Indias, que vio en este inocente juego una buena oportunidad para recaudar dinero sin que los ciudadanos se sintieran por ello perjudicados. Lo que hoy conocemos como Lotería de Navidad nació de esta manera, con el nombre de Lotería Moderna para diferenciarla de otros sorteos que ya se realizaban desde épocas pasadas.

Lotería de Navidad

Colas para comprar la lotería de Navidad | Shutterstock

Fue esta Lotería Moderna la que, poco a poco, se popularizó y llegó a convertirse en el gran acontecimiento que es hoy. En 1814, con Napoléon ya lejos de España, el núcleo del sorteo se trasladó a Madrid. Desde aquellos primeros años, los niños del Colegio de San Ildefonso, en funcionamiento desde el siglo XV, comenzaron a cantar los números ganadores. En 1892, el sorteo ya se realizaba bajo el nombre de Lotería de Navidad.

El primer gordo, por cierto, se lo llevó el número 03604. El billete había costado 40 reales. El ganador se llevó 8000.

Un día repleto de tradiciones

Tradiciones entre las que se incluyen muchas supersticiones. Desde comprar en administraciones históricas, como Doña Manolita en Madrid, quizá la más famosa de todas, hasta la creencia de que tendremos más suerte si nuestro décimo queda en contacto con lugares o personas relacionadas con el azar, como el vientre de una embarazada o una calva.

En ciertas cosas no nos ponemos de acuerdo. ¿Tenemos que entrar con el pie izquierdo en la administración en la que compremos nuestra suerte o es la persona que nos atienda quien tiene que usar su mano derecha para dárnoslo? ¿Ambas cosas? Son muchas las creencias que hay en este sentido, y cada persona se aferra a la suya.

Para quien quiera, además, un santo al que aferrarse, la sociedad española tiene en San Pancracio la imagen sagrada popular bajo la que colocar el décimo. No está claro el momento exacto en que este santo comenzó a relacionarse con los juegos de azar, pues se trata en realidad de un mártir que vivió en Roma en el siglo III d.C., en los peores momentos de persecución a los cristianos. Es tenido, en la ciudad italiana, como el santo de la salud y el trabajo. En nuestro país, las oraciones en su honor relacionadas con el día de la Lotería comenzaron a volverse populares a comienzos de la década de los ochenta. Una administración repartió la única serie premiada con el Gordo, y al preguntarles por su suerte, los empleados lo tenían claro: había sido San Pancracio, cuya imagen presidía la administración. Así se incorporó a nuestras tradiciones.

San Pancracio

San Pancracio | Shutterstock

El día de la lotería de Navidad está asentado en nuestra sociedad y nuestra cultura. Las imágenes más características de este día nos acompañan desde que nacemos, también los sonidos. Lo tradicional que es este día podemos sentirlo, de hecho, en ellos, pues son millones los españoles que siguen el desarrollo del sorteo a través de la radio, a pesar de que desde 1957 también es televisado en las principales cadenas en abierto. Pero la tradición, la costumbre, es esa: escuchar la narración, no tanto seguir las imágenes.

La imagen de la lotería

El gran bombo de la Lotería, las bolas con los números y los niños de San Ildefonso. También las niñas desde 1984, cuando el colegio pasó a ser mixto. Y el Calvo de la Lotería, el que nos repartía suerte y nos prometía sueños. Esas son las imágenes más típicas a las que podemos recurrir, en un principio, para hablar de este día.

Pero las más características llegan más tarde, cuando los premios ya se han repartido y las calles se llenan de champán, gritos y alegría. Esas son las que todos recordamos, las que todos asociamos a este día de la Lotería. Tanto si se ha vivido en primera persona como si lo ha vivido alguien cercano, incluso aunque no tengamos una experiencia alrededor, todos somos capaces de formar estas imágenes con facilidad. No en vano, nos han acompañado cada año desde hace décadas.