A pesar de que algunos historiadores creen que la Ilustración pasó de largo por España, lo cierto es que este movimiento intelectual se desarrolló a lo largo de todo el siglo XVIII. El conocido como Siglo de las Luces. Su intención principal era la de abandonar la ignorancia gracias al estudio y el conocimiento y fue en la élite de las sociedades donde ocurrió de manera más destacada. La razón era el instrumento necesario para alcanzar la verdad.

La Ilustración en España tuvo características propias ya que, a diferencia de lo que pasaba en Europa, tuvo connotaciones religiosas. Se creyó que tanto la razón como la religión eran obras de Dios. Esta idea provocó en muchos una lucha interna, ya que mantuvieron sus ideas religiosas, pero se posicionaron en contra de la Iglesia Católica. Intentando, en muchos casos, aplicar reformas para que se adaptara al cambio. A pesar de los esfuerzos de una parte de la sociedad, lo cierto es que la mayor parte siguió apegada al tradicionalismo y el analfabetismo. En cualquier caso, son muchos los elementos que hoy pueden reconocerse que nacieron en este periodo.

La Monarquía Ilustrada

Monumento de Carlos III en la Puerta del Sol de Madrid

Monumento de Carlos III en la Puerta del Sol de Madrid | Shutterstock

De alguna manera se confió en que fuera la Corona la precursora del cambio a las ideas ilustradas. La influencia de la Ilustración francesa fue decisiva en ese sentido. Carlos III, hijo de Felipe V, fue una pieza clave a la hora de instaurar este movimiento en España. Para el monarca era básica la regulación del Estado y, aprovechando la expulsión de los jesuitas, la monarquía aplicó reformas en la educación. De esa manera se sentaron las bases de una enseñanza basada en el estudio de las ciencias y la investigación. Para ese fin, en el año 1779 se creó en Madrid los Estudios de San Isidro y las universidades se sometieron a la gestión real.

Los focos de la Ilustración en España

Retrato de Pablo de Olavide

Retrato de Pablo de Olavide | Wikipedia

La Ilustración en España se abrió paso con una cierta dificultad. Encontró su caldo de cultivo en diferentes ciudades y zonas dotadas de unas ciertas características. En la costa cantábrica, el foco asturiano como el de Benito Feijoo, que desarrolló su actividad en el Monasterio de San Vicente de Oviedo, Pedro Rodríguez de Campomanes o Gaspar Melchor de Jovellanos. La misma costa presentó el foco de Guipúzcoa, donde nació la primera Sociedad Económica de Amigos del País. En la costa mediterránea, Valencia fue el lugar más importante, seguido de Barcelona. Mientras, en la fachada atlántica destacó Sevilla, con su tertulia del Alcázar organizada por Pablo de Olavide y Galicia. En la España interior cabe destacar Zaragoza, con su Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, Salamanca con su Universidad y, por supuesto, Madrid.

Las Academias

Real Academia Española

Real Academia Española | Wikipedia

Buena parte de las ideas de esta época surgieron directamente de las tertulias que se podían producir en cualquier espacio público o en las llamadas academias. El término academia, en este caso, se refiere como sinónimo del mundo intelectual, sobre todo en lo que se refiere al universitario y al artístico. Todo lo relacionado con la educación se fue transformando al nuevo movimiento, a la Iluminación. La creación de las Sociedades Económicas de Amigos del País, la Biblioteca Nacional, la Real Academia de la Historia o la Real Academia Española son algunos de los ejemplos de organizaciones cuyo fin era difundir las nuevas ideas y el conocimiento.

Las Sociedades Económicas de Amigos del País

Emblema de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País

Emblema de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País | Wikipedia

Las sociedades económicas de amigos del país, nacidas bajo el reinado de Carlos III, tenían como finalidad difundir las nuevas ideas y conocimientos científicos y técnicos de la Ilustración. Cabe destacar que hoy en día algunas todavía permanecen activas y mantienen como objetivo el fomento de la economía. La primera conocida fue la de los Caballeros de Azcoitia en Guipuzcoa que fundaron una tertulia llamada Junta Académica. Tomó como ejemplo otras sociedades similares que se desarrollaron por toda Europa. A partir de ahí fueron surgiendo sociedades similares, algunas de gran importancia como la Sociedad Bascongada de Amigos del País. Su aportación, a pesar de ciertas limitaciones, fue convertirse en uno de los productos más representativos del idealismo de los ilustrados.

Las Ciencias

Entrada al Real Jardín Botánico de Madrid

Entrada al Real Jardín Botánico de Madrid | Shutterstock

A finales del siglo XVIII se fundaron instituciones con el objetivo de promover el conocimiento puramente científico. Buen ejemplo de ello fue el Real Jardín Botánico de Madrid o la Escuela de Minas que la Corona creó en la zona colonial de México. Durante ese periodo también se realizaron diversas expediciones científicas por España, con profesionales locales y extranjeros como Alexander Von Humboldt. Al paso de los años, buena parte de científicos españoles realizaron expediciones por países como Perú, Chile, Nueva España y Nueva Granada con el fin de estudiar y analizar la botánica. Todos estos conocimientos se destinaron a los archivos del Real Jardín Botánico.

Las Artes

Palacio Real de Madrid

Palacio Real de Madrid | Shutterstock

Durante el reinado de Felipe V se construyó el Palacio Real de Madrid y ello representó un punto de inflexión y a partir de ese momento empezaron a surgir los arquitectos más relevantes del país. Con Carlos III, se decoraron diversas bóvedas dentro del palacio. La Puerta de Alcalá, el Museo de la Reina Sofía o la Real Casa de Aduana de Madrid fueron otras edificaciones de la época, que se han conservado hasta hoy en día. Cabe destacar que, durante ese periodo, fueron concebidas varias esculturas urbanas como, por ejemplo, la Fuente de Cibeles en Madrid. En lo que respecta a la pintura, Francisco de Goya fue uno de sus mayores representantes, revelando claramente su postura anticlerical. Con clientes que pertenecían a la burguesía, se mantuvo siempre fiel al partido ilustrado.

Las Letras

Retrato de Gregorio Mayans

Retrato de Gregorio Mayans | Wikipedia

Por supuesto, el movimiento llegó también a la literatura, que pasó a orientarse hacia el neoclasicismo, relegando a los autores barrocos a un segundo plano. Los autores se enfocaron en la tradición griega y romana imitando a escritores como Ovidio, Horacio o Virgilio. Esta tendencia se alargó hasta principios del siglo XIX y el género del ensayo fue el auténtico protagonista con autores como Benito Feijoo o Gregorio Mayans como protagonistas. El neoclasicismo también llegó a las tablas de los teatros, donde destacó Leandro Fernández de Moratín. Por otro lado, cabe destacar la importancia del periódico como medio de divulgación de información literaria y científica, así como de transmisión de teorías e ideas del movimiento de la Ilustración.

El pensamiento político, social y económico

Álvaro Navia Osorio y Vigil

Álvaro Navia Osorio y Vigil | Wikipedia

Hoy en día es complicado encontrar restos sobre el pensamiento político de la época ilustrada. Sus autores eran conocedores de los riesgos que comportaban sus opiniones, que podían llevarlas frente a la Inquisición o el Consejo de Castilla. Se sabe que algunas obras fueron consideradas auténticos referentes, como la Theórica y Práctica de Comercio y Marina, de Jerónimo de Ustáriz. Publicada en el año 1724, está considerada el estudio cumbre del pensamiento mercantilista español. Este escrito sirvió de inspiración a las políticas de los últimos gobiernos de Felipe V, así como la publicación de obras como la Rapsodia Económico-Política-Monárquica, de Álvaro Navia Osorio y Vigil, Marqués de Santa Cruz.

Los museos públicos, los museos ilustrados

Museo del Prado

Museo del Prado | Shutterstock

El concepto de museo ilustrado se encuadra perfectamente con los museos públicos españoles como el Museo del Prado. Este museo se creó con la combinación de dos ingredientes. Por un lado, la influencia de la Revolución Francesa y por el otro de la Ilustración. Inicialmente se creó con la idea de albergar el Gabinete de Historia Natural. Con el objeto de estar destinado de manera exclusiva a las ciencias de la naturaleza y no como museo de arte. El Museo del Prado, al igual que el British Museum inglés, fueron tomados como ejemplo y sembraron la semilla de lo que posteriormente sería la museología moderna. En ese momento aparecieron los diferentes elementos didácticos al lado de los objetos expuestos. Así se inició la esencia de la museología actual, que comprende la investigación, la divulgación y la conservación.