España es un país muy prolífico en cuanto a fiestas se refiere. Ya sean romerías a ermitas, festejos asociados a santos, herencias del pasado remoto o jolgorios recientes, la variedad hace al gusto. Es fácil haber vivido alguna de las más conocidas, ya que atraen no solo a lugareños, sino a turistas tanto nacionales como del extranjero. Año tras año se llevan a cabo, pero siempre hubo una primera vez. Por ello resulta muy interesante conocer el origen de estas celebraciones. Sin más dilación, aquí tienes desde cuándo se realizan las principales fiestas españolas y un pequeño repaso a su historia.

Las Fallas de Valencia

El origen de las fiestas con más pólvora de toda España, Patrimonio de la Humanidad, se sitúa al menos en 1774. Sin embargo, se cree que ya desde antes tenían lugar los eventos que acabaron derivando en la celebración actual. Estos venían asociados a la festividad de San José y el gremio de Valencia del que era patrón, el de los carpinteros. No queda claro si durante o en la víspera del 19 de marzo hacían piras de escombros que quemaban. Ahí tiene su precedente la Cremà de las Fallas. Con el tiempo se estandarizó el asunto, hasta que en 1558 se tornó en una ocasión continua.

Cremá en las Fallas de Valencia 2019

Cremá en las Fallas de Valencia 2019. | Shutterstock

Las piras pasaron a ser esculturas satíricas y después auténticas obras de arte. Se extendieron a poblaciones de su entorno. Tanto el conjunto de la falla como los ninots que la componen empezaron a ser premiados desde finales del siglo XIX. Las tensiones fueron altas entre las autoridades y las organizaciones falleras durante esta época. Esto derivó en la cancelación de las festividades de 1886 debido a una subida de impuestos. Diez años después volvieron a faltar debido al estado de emergencia militar derivado de la Guerra de Cuba. Mientras tanto, de 1937 a 1939 la Guerra Civil provocó que se cancelaran. Aunque tras el 11 de marzo se omitieron ciertos actos oficiales, finalmente las Fallas se quemaron. En el caso de 2020 el COVID-19 provocó un aplazamiento. Son las únicas veces en que esta fiesta falló.

Semana Santa

Las cofradías se remontan a los siglos XI y XII. Por entonces los sectores laícos se unieron para vivir su religiosidad de forma activa. Contribuían a distintas labores, como la construcción o la beneficiencia. Se consolidaron con el pasar de las décadas hasta ser parte esencial de la sociedad, adorando a santos y dando lugar a una rica imaginería, la representación de figuras sacras. Sin embargo, fue durante el siglo XIV cuando se crearon las hermandades de penitentes, las procesionales.

Semana Santa de Málaga

Semana Santa de Málaga. | Shutterstock

Por su parte, la Semana Santa fue un periodo clave desde los inicios del cristianismo. Fue en época romana cuando se estableció cuándo caía la pascua de resurrección: el primer domingo tras la primera luna llena al equinoccio primaveral. Este punto álgido del calendario católico se revolucionó en España con los penitentes. La Contrarreforma en su lucha contra el protestantismo o la visión depresiva provocada por pestes y cuarentenas fueron motivos para esta explosión. Los flagelantes, que marchaban destrozándose la espalda, pervivieron hasta quedar prohibidos por Carlos III. El ambiente sacro y oscuro domina en zonas como León o Zamora, mientras que la devoción explícita se impone en Sevilla o Málaga. Sea como fuere, es una tradición que se ha llegado a celebrar incluso en época de guerra.

Sanfermines

Dos elementos hacen que los festejos de San Fermín en Pamplona sean de los más antiguos del país. Por una parte están los eventos en torno al santo, patrón de Navarra. La llegada de reliquias a la capital del reino navarro durante el siglo XII supuso que se le dedicaran actos. Por otro lado quedan dos ferias de carácter comercial. La primera data del siglo XIII y se realizaba a principios del periodo estival, mientras que la segunda es del XIV y coincidía con el día del santo, el 10 de octubre. Gracias a ello se dio una ligazón enorme entre lo sacro y lo popular, especialmente lo ganadero. De esta forma, ya entonces había corridas de toros.

1591 vio la unión de ambas ocasiones en una sola. El consistorio pidió al obispado mover los festejos de San Fermín al día siete del mes siete, a lo que se accedió. Así se consolidaron los Sanfermines. El acuerdo no impidió que clero y pueblo se enfrentaran, debido a que la parte sacra se veía superada por mucho por la festiva. Los encierros por entonces eran un evento necesario para guiar a las reses a los lugares indicados. Como en muchos otros lugares de España, como Brihuega, estos quedaron instaurados como tradición indeleble. Con todo, no fue hasta 1852 cuando se estandarizó el recorrido, que en un inicio no contaba con corredores.

Encierro de Sanfermines

Encierro de Sanfermines. | Shutterstock

Otras costumbres como el Txupinazo o el Riau Riau son del siglo XX. Mientras tanto, no han faltado años sin Sanfermines debido a lo antiguo de la celebración. En el XIX se suspendieron los festejos taurinos hasta en 26 ocasiones. Del pasado más cercano quedan las cancelaciones de 1937 y 1938, por culpa de la intentona golpista y posterior guerra. En 1978 el problema fue la actuación policial que derivó en la muerte de Germán Rodríguez. Un disparo en la cabeza fue el causante. Tras una protesta en la plaza de toros pamplonica, se dieron disturbios en los que se produjo esta muerte. San Fermín se canceló.

Por su parte, en 1997 el asesinato por parte del grupo terrorista ETA de Miguel Ángel Blanco llevó a parar lo que quedaba de fiestas. La reacción fue solidaria y se unió a las manifestaciones silenciosas del resto del país. Recordada es la imagen de los mozos poniendo sus pañuelos en al puerta del ayuntamiento como homenaje. Sin embargo, la respuesta de la izquierda abertzale fue quemarlas. De este modo, con la fiesta olvidada, se dieron duros enfrentamientos entre proterroristas y mozos.

Carnavales

Junto a la Semana Santa, los carnavales son una de las fiestas más populares de España, así como del resto del planeta. A finales del invierno se produce esta explosión festiva que, en el contexto cristiano, supone una preparación para contención de cuaresma y pascua. El origen parece ser pagano, asociado a tradiciones grecolatinas como las festividades de Baco. Al igual que los Sanfermines, supusieron un punto de tensión entre pueblo y autoridades. Dejando de lado el decoro, el libertinaje imperaba para horror de iglesia y ciertos cuerpos civiles. Con todo, sobrevivieron.

Carnavales de Santa Cruz de Tenerife en 2018

Carnavales de Santa Cruz de Tenerife en 2018. | Shutterstock

Aunque los carnavales y mascaradas se extiende por todo el país, hay dos que sobresalen por encima del resto. Ambos superaron las prohibiciones de las dictaduras del siglo XX gracias a ardices y resaltar sus elementos culturales. Uno es el de Cádiz, documentado desde el siglo XVI pero anterior, en donde llaman la atención sobre el resto las asociaciones carnavaleras. Coros, comparsas, chirigotas y grupos de tres a cinco personas son sus modalidades. La primera data de 1821 y los concursos organizados de principios del pasado siglo. Otro es el de Santa Cruz de Tenerife, del que hay rastros confirmados desde el XVIII. Sobrevivieron a los vetos al pasar a ser la «Fiestas de Invierno». Desde finales de los 80 son temáticos y la elección de su reina es uno de los actos centrales.

La Tomatina

Entierro del tomate, la protesta contra la prohibición de la Tomatina en los 50

Entierro del tomate, la protesta contra la prohibición de la Tomatina en los 50.

El miércoles final del mes de agosto es el momento en que los tomates cobran más importancia a nivel mundial. Hay muchas versiones de su inicio, aunque la oficial narra una gamberrada en 1945. Durante una marcha de gigantes y cabezudos unos jóvenes irrumpieron en mitad de la calle y empujaron a uno de los hombres disfrazados. Este arremetió cegado contra un puesto de hortalizas y los tomates comenzaron a volar. Tras repetirse la acción durante más de diez años pese a los impedimentos de la policía, se prohibió en 1957, cuando se enterró simbólicamente un gran tomate. En el 59 retornó y con el tiempo la popularidad de la Tomatina de Buñol se ha tornado imparable.

Feria de Abril

La ciudad de Sevilla tiene en la Feria de Abril su fiesta más característica. Se ha celebrado desde mediados del siglo XIX, concretamente a 1847. Un año antes dos empresarios del lugar propusieron celebrar una feria de ganado. Tal carácter se mantuvo íntegro por unos diez años, pero rápidamente se tornó en festivo. De casetas para animales se pasó cada vez más a las predecesoras de las actuales. Lo gastronómico y festivo ganaba peso.

Cuadro representando la Feria de Abril en 1867

Cuadro representando la Feria de Abril en 1867. | Joaquín Domínguez Bécquer

Esta tendencia se extendió en el tiempo hasta que a finales de la década de los 40 se eliminó el componente comercial. No fue hasta 1973 que se trasladó a su actual emplazamiento en Los Remedios, del original en el prado de San Sebastián. Muy ligada a la tauromaquia, con grandes corridas en La Maestranza como elementos clave, a lo largo del tiempo ha ido siendo más larga. Hoy dura una semana, preferentemente 14 días después de Semana Santa.

Noche de San Juan

Hay cuatro fechas que han fascinado a la Humanidad desde sus albores. Dos son los equinoccios de primavera y otoño, cuando día y noche duran lo mismo. Las otras, los solsticios, el de invierno con la noche más larga y el de verano con la jornada solar más amplia. Atado a este último apareció la festividad de San Juan, el 24 de junio, tres días después del solsticio veraniego. Se trata de una celebración principalmente nocturna que se celebra según el lugar durante la víspera o el propio día de San Juan. Así, aunque beba de un pasado más remoto, las celebraciones tienen sus raíces en el periodo posterior al dominio árabe. Por tanto, el origen es medieval.

Hoguera de San Juan en Coruña

Hoguera de San Juan en Coruña. | Shutterstock

Una amalgama de mitos precristianos y católicos surgió de muy variadas formas por todo el país. Sea como fuere, el fuego y las hogueras son un elemento en el que coinciden, así como la vigilia. Localidades tan dispares como Coruña, Albacete o Las Palmas de Gran Canaria se iluminan con grandes fogatas. También es habitual la quema de efigies y figuras, como en Alicante, Olivenza o Cádiz.

 


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