La plaza de toros de Logroño es un edificio moderno y cómodo. Heredera de cosos como La Manzanera, es capaz de albergar a más de 11.000 personas. Su momento culmen es la feria de San Mateo. Las lidias llegan en las festividades locales. Se trata de un espacio de importancia en el norte de España, donde brillan otras plazas como Cuatro Caminos en Santander o Vista Alegre en Bilbao. Esta es la historia de cómo se ha llegado hasta el actual edificio.

Plaza de toros de Logroño

Plaza de toros de Logroño. | Wikimedia

Historia de los cosos logroñeses

Fue en el 1148 cuando se celebró la primera corrida de toros en la ciudad de Logroño. El motivo fue festejar la coronación de Alfonso VII. Sin embargo, la primera plaza estable de la ciudad data de mediados del siglo XVII. Se encontraba situada en el lugar que actualmente ocupa el cuartel de la Policía Nacional. Se sabe que se la llamaba el “El Coso”. 

Años más tarde en el 1858 se preparó una plaza de madera en la capital de La Rioja. Esta fue la primera dedicada en exclusiva a los festejos taurinos. Su destrucción, alcanzado 1861, supondría la llegada de una plaza de piedra. Para levantarla se aprovecharon parte de las murallas. Fue inaugurada el 5 de octubre de 1863. No obstante, un incendio acabó con ella el 9 de julio de 1914. A partir de entonces se planteó hacer una definitiva, mucho más sólida y estable.

Antigua Plaza de toros de Logroño

Antiguo coso logroñés. | Plaza de toros de Logroño

Se llamó La Manzanera y las obras abarcaron 104 días. El trabajo se realizó bajo la supervisión del arquitecto riojano Fermín Álamo, que optó por el neomudéjar como estilo. Esta era una elección popular, que se ve en otros lugares como la Monumental de Frascuelo en Granada.

Concretamente, las obras se iniciaron el 3 de mayo de 1915 y se concluyeron el 5 de septiembre del mismo año. El presupuesto inicial para llevar a cabo la edificación fue de 150.000 pesetas. No obstante, como es habitual, el coste final fue superior: ascendió a 195.000 pesetas. Por entonces tenía un aforo de 9.726 localidades y un ruedo de 50 metros de diámetro. Asimismo, hacía gala de 7 corrales, 8 chiqueros, capilla y enfermería.

Inauguraciones estelares

La plaza de toros de Logroño, ciudad situada junto a Navarra y Álava mirando casi a la cara a Viana, tuvo una gran inauguración. Esta se llevo a cabo el 21 de septiembre de 1915, coincidiendo con la fiesta de San Mateo. Por tanto, se trataba de honrar a la feria del lugar. Como era de esperar, se colgó el cartel de “No hay billetes”. Los matadores que llevarían a cabo el espectáculo eran de una gran fama. Sus nombres eran Joselito “El Gallo”, Juan Belmonte y “Saleri II”. Tuvieron que lidiar reses de la ganadería de Veragua. El primer toro que pisó la arena del ruedo fue “Tostonero”.

Casi un siglo después, el 21 de septiembre de 2001, festividad de San Mateo, se inauguró la nueva plaza de toros de La Ribera. Esto supuso el derribo de la querida Manzanera. En este caso, el cartel fundacional lo formaron Enrique Ponce, Julián López “El Juli” y Diego Urdiales. Tuvieron que medirse a bravos de la ganadería José Luis Marca. En este nuevo coso, el primero en recibir un trofeo fue Diego Urdiales. En una nota más negativa, el primer herido fue Victor Puerto. Por último, la primera puerta grande fue compartida. Tanto Julián López “El Juli” como César Jiménez salieron a hombros.

Plaza de toros de Logroño

La Ribera. | Plaza de toros de Logroño

Plaza de toros actual

En lo arquitectónico, el coso de la rivera es idéntico por dentro al coso de Illumbe, de San Sebastián. Sin embargo, en el exterior está rematada con una galería perimetral acristalada. Esta pasa por todo el perímetro y lo comunica con los tendidos. Gracias a ello, los espectadores pueden ver una sorprendente visión de los terrenos colindantes al Ebro. De esta forma se diferencia, frente a otras más clásicas como Las Ventas en Madrid o La Maestranza de Sevilla.

La plaza actualmente cuenta con más de 11.000 localidades repartidas en 10 tendidos. Siguiendo con las similitudes con la plaza de toros de Donosti, cuenta con comodidades suficientes para albergar cualquier tipo de espectáculos durante todo el año. Entre estas se encuentran una moderna cubierta móvil.

La feria de Logroño se celebra  en torno a las fiestas de San Mateo, el 21 de Septiembre. Es tradición que todas las mañanas durante las fiestas se celebren festejos populares. Por ejemplo, suelta de vaquillas o concursos de recortadores. Se trata de ocasiones que gustan mucho en esta ciudad por la que pasa el Camino de Santiago en su variante francesa. A la feria acuden los principales toreros del escalafón. 


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