Considerado como el segundo museo de España que más visitantes recibe al año, el Teatro-Museo Dalí es un homenaje excéntrico en forma del artista más surrealista de la historia del país. Fue el mismo Salvador Dalí el encargado de reconstruirlo y darle forma. Porque antes de convertirse en museo, como su propio nombre indica, fue el teatro principal construido en 1849. Llegando a mantenerse hasta 1919. Tiempo después quedó destruido casi en su totalidad a causa de la Guerra Civil.

Al principio la idea del alcalde de Figueras, lugar donde está situado el museo, era que Dalí donase una obra a la que había sido su casa. Pero el pintor y escultor fue más allá y propuso donar un museo entero. No fue en vano el lugar escogido, ya que el teatro tenía un significado especial para él. Allí se representaron las dos primeras obras que realizó en 1918. Fue un 13 de octubre de 1970 cuando la reestructuración comenzó a ser una realidad. Cuatro años después, el 28 de octubre de 1974, pese a no estar acabado en su totalidad, el museo quedó inaugurado.

Teatre Museu de Dalí en Figueres

Detalle del lugar. | Shutterstock

Dalí y un museo como legado

Salvador Dalí fue uno de los pintores, escultores e incluso escritores más importantes de su tiempo. Se le considera uno de los máximos representantes del surrealismo en la historia. No en vano, es conocido y admirado en todo el mundo. La persistencia de la memoria y Los relojes blandos son sus obras más conocidas.

El ahora museo está situado en Figueras, provincia de Girona y donde el propio Dalí pasó gran parte de su vida. Una vez decidida su restauración, los encargados de hacerlo fueron Joaquim de Ros i de Ramis y Alejandro Bonaterra. Aunque la cúpula que podemos encontrar en el lugar fue exclusivamente del arquitecto Emilio Pérez Piñero. Fue en 1974, justo antes de su inauguración, cuando el propio Dalí y Oscar Tusquets diseñarían una de las salas más icónicas del museo: la sala Mae West.

Teatre Museu de Dalí en Figueres

El surrealismo impera en el edificio. | Shutterstock

Cada sala, cada pared y cada muro está decorado de alguna manera particular. Después de la guerra Civil, apenas quedaron los cimientos de lo que fue el teatro junto con sus vigas quemadas. Sin embargo, el pintor quiso conservarlas como recuerdo inmutable de lo que ocurrió. Seis años después de su muerte se abrieron más salas y se rehabilitaron otras, los encargados esta vez fueron Vicente Miranda, Eulàlia González y Daniel Freixes.

Estilo y arquitectura del Teatro-Museo Dalí

Teatre Museu de Dalí en Figueres

Bello interior del Teatre-Museu Dalí. | Shutterstock

El museo está cimentado en las mismas expresiones artísticas en las que se movía el propio Salvador Dalí. Y estas son el cubismo, impresionismo, futurismo y por supuesto, el surrealismo. Toma protagonismo la fachada del edificio, que está cubierta de panes dalinianos de cerámica y de maniquíes. Pero nada tan llamativo como los huevos gigantes que  complementan el conjunto, dando el toque final a la cornisa del edificio. Otro de los detalles que más destaca es su cúpula geodésica transparente de estructura reticular.

Al conservarse todo lo que pudo del antiguo teatro, mantiene ese estilo neoclásico que lo caracterizaba. Aunque, por supuesto, siempre adornado de alguna figura o pintura extravagante para dar su toque distintivo. En 2001 tuvo lugar su última actualización con la inauguración de las salas de exposición Dalí joyas. Antes de esto, pertenecían a la colección Owen Cheatham, pero ahora se pueden encontrar en el Teatro-Museo Dalí. Entre ellas, hay 39 piezas de piedras preciosas y oro, otras dos joyas diseñadas por el pintor y sus respectivos diseños antes de llevarlas a cabo.

Un espacio con mucha historia que descubrir

Antes de fallecer, Dalí escribió un testamento en el que detallaba la cantidad de obras que dejaba al Estado español. Dado el gran número de pinturas y esculturas, se acabó repartiendo entre el Museo Reina Sofía de Madrid y el Teatro-Museo Dalí. Desde su fallecimiento el 23 de enero de 1989, en este último se pueden encontrar más de 1500 obras. Por citar algunas, destaca El espectro del sex-appeal, de 1932, varios retratos o Galateta de las Esferas de 1952. Tampoco cabe olvidar Poesía de Maérica-Los Atletas cósmicos, Galariana o Port Alguer, creadas en 1943, 1944-45 y 1924 respectivamene.

Teatre Museu de Dalí en Figueres

Figueres fue la cuna de Dalí. | Shutterstock

Una de las características más conocidas del Teatro-Museo Dalí se encuentra debajo del nivel principal, concretamente en la cripta. Es allí donde descansan los restos del propio pintor. Aunque fue enterrado en aquel lugar en contra de su voluntad, pues su idea era que después de morir fuera llevado al castillo de Púbol. Pero no es el único secreto que encierra el museo. Otro de ellos se puede encontrar en el patio central, donde se localiza una de las obras más famosas del artista, el Cadillac Lluvioso. Este no es un modelo cualquiera, ya que solo se fabricaron seis en el mundo. Uno de ellos se lo llevó Al Capone, aunque también podemos destacar a Clrack Gable o incluso el presidente Roosevelt.

En una de sus obras más icónicas, no solo se necesitan los ojos, sino una lupa gigante. Al mirar a través de ella se puede ver un sofá en forma de labios, unos cuadros haciendo de ojos, una mesa que se convierte en nariz y una peluca gigante que se transforman en la cara de Mae West. Si ya de por sí la obra es curiosa, aún hay más. La peluca la hizo expresamente Llongueras, figurando en el libro Guinness de los récords. Como bien expresó el mismo Salvador Dalí, a travesar cada una de las habitaciones del Teatro-Museo es sumergirte en un sueño teatral.