Es indudable el importante papel que tuvieron órdenes militares, como la de los templarios o la de los hospitalarios, en todos los acontecimientos políticos, sociales y económicos que se sucedieron en Aragón entre los siglos XII y XIV. No se trató solo de su determinante actuación como brazo militar frente a los musulmanes durante la reconquista, sino también del importante papel de las encomiendas del Reino de Aragón en todo el ámbito social y económico que de un modo u otro ha perdurado hasta la actualidad.

Origen y evolución

Durante la reconquista, las encomiendas tuvieron un papel clave. Los caballeros de las diferentes órdenes precisaban de un sistema social de organización con el que gestionar y repoblar los diferentes territorios que iban recuperando. El nombre de encomienda parece que proviene de las aportaciones periódicas de dinero que se efectuaban desde los diferentes distritos dominados por una orden, hacia la casa central. Buena parte de ellas se destinaban a la causa de Tierra Santa. La encomienda, regida por un comendador nombrado por un maestre, era el distrito desde el que se enviaba la partida de dinero que utilizaba la fórmula commandamus y que dio origen a la commendadoris.

Ramón Berenguer IV

Ramón Berenguer IV | ShutterStock

Posteriormente, tras su renuncia al gobierno del Reino de Aragón, las órdenes militares, recibieron por parte de Ramón Berenguer IV compensaciones territoriales en puestos estratégicos y fronterizos. También empezaron a crearse nuevas bases en núcleos urbanos y en las zonas agrícolas del valle del Ebro. De esta manera se pretendía fomentar la repoblación de esas zonas para conseguir el máximo nivel de productividad. Hoy en día es posible visitar algunas de las casas que fueron sede de los comendadores y que se encontraban en las ciudades y villas más importantes. En ese lugar se recogían todos los productos y rentas obtenidas de la explotación de los bienes de aquel distrito. En el caso de zonas urbanas, las casas, tiendas, solares, huertos o molinos entregaban sus rentas. Con respecto al medio rural, los vasallos de la orden, aportaban tanto dinero como especies en pago al uso de las tierras

Encomiendas templarias

Castillo templario de Monzón

Castillo templario de Monzón. | Shutterstock

Aragón contaba con muchas encomiendas y fortalezas templarias repartidas por todo el territorio. Cabe destacar especialmente las de las actuales provincias de Zaragoza y Teruel, llegándose a contar hasta 19 encomiendas, tres de las cuales situadas en Huesca, once en Zaragoza y cinco en Teruel. A partir del año 1291 con la caída de San Juan de Acre y el fin del Reino Latino de Jerusalén se inició el declive de la reputación de las órdenes militares, como la de los templarios, en Europa. En 1307, Jaime II mandó detener a todos los caballeros templarios que se encontraban en Aragón y la orden finalmente desapareció en 1312, pasando parte de sus posesiones a la orden de los hospitalarios.

Huesca

Huesca

Huesca | Shutterstock

La encomienda de Huesca contaba con un importante patrimonio nutrido por numerosas fincas y localidades como Liesa, Luna, Jaca, Ricla o Almudévar. A esta última población Alfonso II concedió la carta puebla por la cual los vecinos recibieron el castillo y el cerro para que construyeran allí la iglesia, la abadía y las casas. Los templarios urbanizaron muchas zonas de la ciudad provocando numerosos litigios con el obispado de Huesca.

Monzón

Rampa de acceso al Castillo templario de Monzón

Rampa de acceso al Castillo templario de Monzón. | Shutterstock

El castillo de Monzón fue entregado en 1143 a cambio de que los templarios olvidaran el testamento de Alfonso I el Batallador. Se trató de la encomienda más rica de toda la Corona de Aragón gracias a que se beneficiaba de los diezmos de una gran región que incluía a Lleida. Desarrolló un sistema de acequias alrededor del río Cinca, aumentando la productividad agraria, y obteniendo los beneficios de los derechos de paso sobre puentes y barcas.

Novillas

Crecida del Ebro a su paso por Novillas

Crecida del Ebro a su paso por Novillas | David Novillas, Wikipedia

Sin duda Novillas fue una de las más importantes encomiendas, aunque hoy en día no se hallan restos de ninguna de las edificaciones templarias de la época.

Zaragoza

Vista aérea Basílica del Pilar

Vista aérea Basílica del Pilar | Shutterstock

También Zaragoza contaba con un importante número de propiedades templarias, como su convento y sede en el casco antiguo de la ciudad, junto a la actual calle del Temple.

Encomiendas hospitalarias

Escudo de la Orden de Malta

Escudo de la Orden de Malta | Wikipedia

La orden de San Juan de Jerusalén, también llamada orden de Malta nace en Tierra Santa, en el siglo XII, para ofrecer hospitalidad a pobres y peregrinos y colaborar con los caballeros en la conquista de los Santos Lugares. En España, su misión principal era la de obtener fondos para el Hospital de Jerusalén. En Aragón, gracias al favor de Alfonso el Batallador, colabora en la reconquista y la repoblación de las tierras sometidas al islam.

Barbastro

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Recuperada en 1101 por el rey Pedro I de Aragón, Barbastro se convirtió en sede episcopal. Cabe destacar que en el año 1137 se produjo la firma de los esponsales entre el conde Ramón Berenguer IV de Barcelona y Petronila, hija de Ramiro II.

Sigena

Santa María de Sigena

Santa María de Sigena | Wikipedia

Cabe destacar la encomienda de Sigena por su comunidad femenina, fundamental para la monarquía, y no solo porque fuera el lugar escogido para ser enterrada la reina Sancha, esposa de Alfonso II. Esta encomienda fue escogida para depositar las insignias reales de la monarquía.

Villel

Castillo de Villel

Castillo de Villel | Shutterstock

Primero templaria y después hospitalaria, es uno de los ejemplos de encomiendas que pasaron a manos de los hospitalarios después del declive de la orden del temple.

Zaragoza

Panorámica de Zaragoza

Panorámica de Zaragoza | Shutterstock

En la ciudad de Zaragoza, la orden del Hospital logró una encomienda muy rica con muchos ámbitos dependientes y gran cantidad de tierras. Los censos de la ciudad fueron una fuente primordial de ingresos de la casa central.