Esta localidad de la provincia de Málaga cuenta con una de las plazas de toros más antiguas del país, aunque no tanto como La Ancianita de Béjar. Está considerada demás como una de las más bonitas de toda España junto a otras como la de Jerez de la Frontera. La población es uno de los lugares más famosos de la tauromaquia moderna, que surgió en el siglo XVII. Debido a la necesidad de defender el territorio hicieron que Felipe II fundase en .573 la plaza de toros de Ronda, considerada La Real Maestranza de Caballería de Ronda. Estos lugares, como la Maestranza de Sevilla, fueron vitales para la práctica taurina.

Su misión era que se mantuviese el necesario manejo de los caballos. Debido a ello el  cuerpo militar se dedicó un espacio de la ciudad para los ejercicios ecuestres. Como es tradicional en España desde la época medieval, entre ellos se incluyeron los juegos de destreza con toros.

Interior del coso de Ronda

Interior del coso de Ronda. | Wikimedia

En el siglo XVIII  los toreros a pie toman el relevo de los caballeros en los juegos con el toro, surge en Ronda la familia de los Romero, que durante tres generaciones agrupa a los toreros más importantes de la época. Entre ellos, el principal fue Pedro Romero (1754-1839), figura cumbre  y más representativa de la tauromaquia. Se retiró después de lidiar a más de 5.000 toros sin recibir el más mínimo rasguño. Su personalidad consiguió que su oficio alcanzara dignidad social y respeto, al reunir valor, destreza, y sentido estético.

Debido al aumento de la popularidad del toreo en la pequeña localidad llevó a la Real Maestranza de Caballería de Ronda a erigir su famosa plaza. La obra se atribuye a Martín de Aldehuela. El resultado es una plaza muy reconocible y una de las más notables de Andalucía junto a cosos como la de Almería, La Merced de Huelva, la de El Puerto de Santa María o La Malagueta de Málaga.

Interior de la plaza de toros de Ronda

Interior de la plaza de toros de Ronda. | Wikimedia

Historia de la plaza de toros de Ronda

La plaza de toros de Ronda fue inaugurada en el 1785 en una corrida de toros para los toreros Pedro Romero y Pepe Illo. Se edificó en piedra arenisca, con doble galería de arcadas y la ausencia de tendidos al descubierto, que le da un espíritu más de claustro que de recinto para espectáculos taurinos, recordando al patio circular del famoso palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada, ciudad donde se erige la monumental de Frascuelo.

Su ruedo tiene 66 metros de diámetro. Está circundado por un callejón formado por dos anillos de piedra. Los tendidos tienen cinco filas de gradas, de dos pisos, con 136 columnas. Forman 68 arcos de columnas toscanas, salvo las del Palco Real. Cubierta con tejado a dos aguas de teja árabe, la elegancia de su interior no tiene parangón en ninguna otra plaza de toros, ni siquiera Las Ventas en Madrid.

Fue ya en el siglo XX cuando llegó otra saga de toreros, los Ordóñez, que constituyeron otra aportación de Ronda a la historia del toreo. Eran Cayetano Ordóñez y su hijo Antonio Ordóñez. Despertaron, por su manera de concebir este arte, el interés de personajes tan ilustres como Orson Wells y Ernest Hemingway, que en sus viajes recorrió España de Pamplona a Valencia. Sus dos cosos, el primero centro de los Sanfermines y la segunda una de las mejores del país.

En el interior de la plaza de toros de Ronda se pueden visitar la colección de tauromaquia. También la Real Guarnicionería de la casa de Orleans, la Galería Ecuestre y la sala de historia de la Real Maestranza de Caballería de Ronda.

Entrada de la plaza de toros de Ronda

Entrada de la plaza de toros de Ronda. | Wikimedia

La corrida Goyesca de Ronda

Fue Antonio Ordóñez quien en el año 1954 creó la mundialmente conocida corrida goyesca, donde el exorno y la vestimenta trasladan a la época del pintor, de Fuendetodos, Francisco de Goya. Actualmente,  las corridas Goyesca se celebran durante los primeros días del mes de septiembre durante las Ferias y Fiestas de Pedro Romero de Ronda junto a una novillada con picadores y otra corrida de rejones, así como el tradicional Concurso Exhibición de Enganches de Ronda. Francisco Rivera Ordóñez desempeña la labor de empresario para esta tercera etapa. Durante esa celebración los toreros van vestidos con el traje goyesco.