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Las tradiciones más raras de Semana Santa

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Existen una buena cantidad de tradiciones raras de Semana Santa, más allá del reconocido capirote. O, al menos, tradiciones que se podrían considerar curiosas. Así, a las diferentes procesiones y actos religiosos de siempre se les pueden sumar algunos eventos únicos, peculiares y que merece la pena ver al menos una vez en la vida. Y para ello ni siquiera hace falta salir de las fronteras de España. De norte a sur y de este a oeste, se pueden encontrar una buena cantidad de tradiciones raras de Semana Santa en España. Aprovechar un viaje en esta época festiva a alguno de estos lugares es sinónimo de quedarse gratamente sorprendido.

El entierro de Genarín, el accidente de un hombre que murió miccionando

Procesión Genarino
Procesión de Genarino en León en 2009. | Wikimedia

La Semana Santa en León es una referencia en todo el país, en especial si se le suma la conocida como “Procesión de los Borrachos”. Pero en el caso del que hablamos se celebra el fallecimiento de Genaro, un peculiar personaje de principios de siglo XX que ya cuenta con una leyenda propia. Todo comenzó un Jueves Santo de 1929, cuando Genaro, de carácter bohemio, muy bebedor y mujeriego, estaba orinando en la calle. Tuvo tan mala suerte que un camión de la basura lo arrolló en plena faena, convirtiendo aquel fatídico accidente en una tradición que ya casi alcanza los 100 años.

Así, cada Jueves Santo los leoneses salen en procesión con una divertida figura de Genarín. Este vía crucis no está enfocado al sufrimiento, como los desfiles más tradicionales, sino que tiene un carácter más divertido. Por ejemplo, una de las cosas más peculiares es que se come queso y se bebe orujo durante el recorrido.

Las turbas, música caótica que resuena por toda Cuenca

Turbas Cuenca
Las turbas de Cuenca en la madrugada de Viernes Santo. | Wikimedia bajo los términos CC BY-SA 4.0

Cuenca disfruta de una de las procesiones más raras de Semana Santa y que, además, es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Las conocidas como Las Turbas nacieron allá por el año 1616 y hasta la actualidad han causado tanto alboroto que es difícil no despertarse cuando comienzan. Durante la procesión de Las Turbas una gran cantidad de músicos se reúnen en las vías de Cuenca. Tambores y clarines resuenan por todas las calles, tocando de una forma caótica y sin cesar a partir de las 05:30 de la mañana.

Cuando aparece la imagen del Caído, en lugar de seguirle el silencio, el ruido se incrementa. Hasta el momento en el que aparece la Virgen de la Soledad, cuando todos los instrumentos enmudecen en un perfecto silencio. En cierta manera, este estruendo representa la burla que recibió Jesús durante el Camino del Calvario.

La Trencá de perols: dejar paso a lo nuevo

Otra de las tradiciones más curiosas de estas fiestas es la Trencá de perols de Valencia. En valenciano, un perol es como se conoce en castellano a un puchero de barro, mientras que trencar significa romper. Así que básicamente esta procesión es eso: romper el puchero.

La tradición se remonta mucho tiempo atrás, asociándose a una antigua costumbre según la cual los cristianos que realizaban la Semana Santa no podían bañarse. En el pasado la Trencá de perols se celebraba con el lanzamiento de agua desde los balcones durante el Sábado Santo, pero, con el tiempo, se le sumó el lanzamiento de la vajilla vieja y de los pucheros de barro.

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La Trencá de Perols de Valencia se realiza al inicio de la Procesión de la Gloria, en cuanto tocan las 12 de la noche del Sábado Santo, y simboliza la desaparición de lo antiguo, el paso a lo nuevo.

El Volatín de Tudela, petardazos y un desnudo

Otra tradición que va de “romper cosas”, si se puede decir así, es el Volatín de Tudela. Se trata de una costumbre que comenzó a practicarse en este municipio de Navarra en 1732, aunque con el tiempo desapareció. No fue hasta principios de siglo XXIm, en el 2002, cuando el Ayuntamiento de Tudela la recuperó y la convirtió en Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Básicamente se trata de colgar un muñeco en el balcón de la Casa del Reloj, en el centro de la plaza de los Fueros, y lanzarle petardazos hasta que este acabe completamente desnudo. El acto en sí representa la muerte de Judas Iscariote, uno de los discípulos de Jesucristo y el que le traicionó.

Los Romances de Navaluenga, una batalla de versos

No se conoce muy bien el origen de esta tradición, pero sin lugar a dudas se trata de una de las más especiales del país. En los Romances de Navaluenga, una pequeña población de Ávila, un par de grupos conformados por 25 personas tienen que recitar a la perfección 14 romances clásicos escritos por Lope de Vega y José de Valdivieso. Las dos cuadrillas se van alternando en el recital de versos hasta que una de ellas se equivoca. Así es como, durante el Jueves Santo, ambas cuadrillas acompañan a las procesiones mientras alzan sus voces al cielo.

Romper la Hora, un pueblo al ritmo de los tambores

Tambores Calanda
Dos horas del retumbar imparable con las que disfrutar gracias a los reconocidos tambores de Calanda. | Shutterstock

Calanda es un pequeño pueblo de Teruel, pero es internacionalmente conocido por tener una de las tradiciones más raras de Semana Santa. O, al menos, una de las más ruidosas. Y es que a las 12 de la mañana del Viernes Santo este pueblo retumba con innumerables tambores.

El Romper la Hora de Calanda, en palabras de Luís Buñuel, genera una emoción indefinible, haciendo que durante dos horas el pueblo baile al unísono al son de su percusión. La tradición se remonta al año 1127 y se dice que sirvió para avisar a la población de la invasión árabe que se aproximaba.

Los Empalaos de Cáceres, una tradición extremadamente realista

Empalaos Cáceres
Procesión en completo silencio de los Empalaos de Cáceres. | Shutterstock

La Semana Santa se asocia a la penitencia y al sufrimiento de Jesús, así que no es de extrañar que algunas de las tradiciones más raras de Semana Santa estén estrechamente relacionadas con ello. Es el caso de los Empalaos, una tradición de Cáceres que roza el fanatismo religioso. En concreto, se realiza en Valverde de la Vera el 18 de Enero de 1980. Se trata de una tradición que es de Interés Turístico Nacional .

Durante los Empalaos, una serie de hombres que harán de penitentes, son atados a un timón de arado de madera con múltiples cuerdas, con el torso descubierto y simulando una cruz. Sin poder utilizar los brazos, el penitente desfilará con enaguas viejas de mujer, un velo y una corona de espinas. Todo ello envuelto en un aura de misterio, anonimato y silencio, pues aquellos que acompañan al penitente no deben hablar.