La historia tras el cuadro ‘Los fusilamientos’ de Goya

El famoso cuadro Los fusilamientos de Goya, también llamado El 3 de mayo en Madrid, fue pintado por el maestro aragonés en 1814. La historia tras él ha ido cambiando según avanzaban las investigaciones históricas.

Fernando VII tenía planeado su regreso a España en 1813, una vez finalizada la Guerra de la Independencia. La noticia se conocía desde diciembre de ese año, cuando había firmado el Tratado de Valençay por el que aceptaba las condiciones impuestas por el Consejo de la Regencia para volver al trono. Entre ellas, la firma de la Constitución de 1812. Finalmente, su regreso se produjo en 1814, coincidiendo con los primeros actos conmemorativos del levantamiento del 2 de mayo de 1808. Habían pasado cinco años desde que el valiente pueblo de Madrid había expulsado a las tropas francesas.

En un principio se consolidó la errónea idea de que el cuadro Los fusilamientos de Goya y su compañero, La lucha con los mamelucos, iban a ser expuestos en las calles para disfrute del público. Sin embargo, ningún documento ha podido probar que así fuera. Lo que sí es constatable y, por tanto se considera una hipótesis correcta, es que fueron financiados por Fernando VII para las salas de Palacio.

cuadro Los fusilamientos de Goya: La lucha de los mamelucos
La lucha con los mamelucos. Francisco de Goya y Lucientes, 1814

En los cuadros La lucha con los mamelucos Los fusilamientos de Goya, el autor planteó dos temas cruciales: el violento ataque del pueblo de Madrid a las tropas de Murat en la mañana del 2 de mayo y la consiguiente represalia del ejército francés. Para este último asunto escogió representar las ejecuciones de la noche en el Monte de Príncipe Pío. La lluviosa madrugada del 3 de mayo le permitió conferir a la escena un mayor dramatismo.

La maestría y sensibilidad en la composición del cuadro Los fusilamientos de Goya quedan patentes en cada pincelada. A un lado, el artista coloca al ejército francés perfectamente formado, convertido en una máquina de matar, sin rostro. Al otro lado, a los héroes anónimos cabizbajos, los cuales han asumido la muerte. En algunos de ellos se puede ver claramente representado el miedo de quien conoce su final. Sin duda, destaca el personaje central, sobre quien recae la única luz del farol. Vestido con camisa blanca, alza los brazos horrorizado. Quien haya visto el cuadro no podrá apartar los ojos de su expresión; y es posible que hasta le resulte difícil olvidarla.

El cuadro Los fusilamientos de Goya es una magistral representación de lo acontecido durante aquellos días en los que el pueblo madrileño, haciendo gala de su valentía, se convirtió en héroe de su propio destino.

Cuadro Los fusilamientos de Goya
Los fusilamientos. Francisco de Goya y Lucientes, 1814

Texto: Paloma Díaz Espiñeira

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