Remedios Varo, la imaginación desbordante que se materializó en el lienzo

Se dice que una vez que empiezas a investigar la obra de Remedios Varo, acabas conociendo a Remedios. Esta pintora, nacida en España pero acogida por México, sorprendió por un estilo único que rápidamente supo maravillar al público. “Cada cuadro de Remedios Varo es una novela” afirma la escritora Zoe Valdés, autora de la novela sobre Remedios Varo La cazadora de astros. Su arte laberíntico, sus minuciosas pinceladas, el no dejar nada al azar, su desbordante imaginación… Todo ello está presente en su obra.

Remedios Varo: invocación
Invocación

La historia de Remedios Varo empieza a miles de kilómetros de donde hoy descansa. En el pequeño pueblo de Anglès, en Gerona, desemboca el laberinto de sus cuadros. Un lugar de pocos habitantes pero abundantes gatos (elemento que se repetirá en su obra) que le confieren un halo de misterio. Remedios Varo creció en el seno de una familia humilde y debido al trabajo del padre vivieron en muchos lugares, entre ellos Madrid. Allí Remedios Varo descubrió el Museo del Prado y desde entonces, sus visitas fueron constantes. Quedó fascinada por el arte de Goya, El Bosco y El Greco, influencias que pueden verse en sus cuadros. Además, su padre siempre había creído en su talento como pintora y la empujó a seguir sus estudios en este ámbito. Remedios Varo ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en 1924 a los 15 años, convirtiéndose en una de las primeras mujeres estudiantes de la academia.

Remedios Varo: nacer de nuevo
Nacer de nuevo

Cada cuadro de Remedios Varo refleja una idea precisa. Con sus composiciones cuestionaba la idea que tenemos del tiempo y del espacio. La magia es un elemento recurrente, así como la búsqueda de respuestas y un cierto toque autobiográfico. Además, Remedios Varo era una aficionada a las novelas de aventuras e incluso llegó a escribir varios cuentos de carácter surrealista cuyas historias plasma en algunos de sus cuadros. También le interesaba la ciencia. Observaba insectos en el microscopio para pintarlos después. De hecho, este carácter científico puede verse en la única escultura que Remedios realizó: el Homo Rodans. A base de huesos de pollo, pavo y espinas de pescado construye un esqueleto que critica la teoría de la evolución humana al situar en la base una rueda. Deja así claro el carácter cambiante e inestable del ser humano.

Remedios Varo: Homo rodans
Retrato de la escultura Homo Rodans realizado por Remedios

El Museo de Arte Moderno de México es el único en el mundo con una cantidad notable de obras de Remedios Varo. Se dice que su trabajo es tan minucioso que no pintó demasiado. Realizaba bocetos del mismo tamaño que el lienzo que quería pintar y luego los calcaba. Podía tardar hasta tres meses en completar la labor. Así que cada vez que sale un cuadro suyo a la venta, los coleccionistas y museos se pelean por él. Por otra parte, Remedios Varo vivió un tiempo en Barcelona, una etapa en la que se dice que pintó poco y en la que, sin embargo, todas las paredes de su casa estaban repletas de dibujos. Tal vez la pequeña colección que Remedios nos ha dejado se deba a la falta de dinero para comprar lienzos.

En 1949 realiza su primera exposición en México. Es una gran etapa creativa para ella y se convierte en un éxito absoluto. De hecho, cuentan que el artista mexicano Diego Rivera salió fascinado de aquella muestra. En tres días vende doce lienzos.

Remedios Varo: Ladies suit
Ladies Suit

Hasta el final de su vida no consiguió vivir de la pintura. Siempre realizó trabajos artísticos de supervivencia, sobre todo como ilustradora publicitaria. También pintó instrumentos musicales y muebles; realizó los decorados de la película “La aldea maldita”, de Florián Rey; falsificó por encargo cuadros de Giorgio de Chirico y diseñó trajes y tocados para teatro y ballet junto a Leonora Carrington y Marc Chagall.

Remedios Varo: creación de las aves
Creación de las aves

Hoy, el complejo mundo interior de Remedios Varo, causado por su imaginación desbordante y la rigidez de las normas sociales de la época, descansa bajo un enorme eucalipto en el cementerio de Ciudad de México. Falleció el 8 de octubre de 1963 y en su estudio se encontraba la última obra que pintó, Naturaleza muerta resucitando, y el boceto del que sería su siguiente cuadro, Música del bosque.

Si quieres conocer más sobre la obra de Remedios Varo, deja tus preguntas en los comentarios. ¡Todavía hay mucho que contar!

Texto: Paloma Díaz Espiñeira

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