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Las cachimbas en España: un misterioso viaje desde Oriente

Cachimbas España

Es verano y bajo las sombrillas de una terraza se elevan al cielo ingentes cantidades de humo. Pero no es el humo de una chimenea ni el del tubo de escape de los coches. Tampoco se trata, desde luego, del humo de un cigarro, puesto que éstos lo emiten en menor cantidad. No. Es el humo afrutado de una una cachimba o shisha, ese extraño instrumento traído de Oriente que cada vez se ve con más frecuencia en los locales y los hogares españoles. De hecho, cada vez son más las páginas y marcas que ofertan estas pipas de agua que ahora se ven por todo el mundo. Porque las cachimbas han llegado a todas partes. Pero antes de hacerlo tuvieron que recorrer un largo viaje…

El misterioso origen de la cachimba

La cachimba, también llamada narguile, shisha, hookah o pipa de agua, tiene en realidad un origen casi desconocido. Una de las teorías acerca del mismo asegura que tuvo que inventarse después de la llegada del tabaco a Europa, lo que no se produjo hasta 1492, cuando Cristóbal Colón llegó a América.

A este respecto hay una curiosa anécdota según la cual dos marineros españoles vieron fumar, nada más desembarcar en Cuba, a los nativos. Al volver a España, uno de ellos, Rodrigo de Jerez, se había aficionado al hábito, hecho por el que fue encarcelado ya que, decían, solo el diablo podía echar humo por la boca. Al salir de prisión en el año 1500, el vicio ya se había extendido por toda Europa y con toda seguridad había llegado también a Asia.

En este contexto, en el que el tabaco ya estaba presente por toda Eurasia, una de las teorías sobre el origen de la cachimba, defendida por el historiador Cyril Elgood, señala que su invención se le debe de atribuir al médico persa Irfan Shayk durante su estancia en la corte del emperador mongol Akbar. Estaríamos hablando, por tanto, de la segunda mitad del siglo XVI. Una segunda teoría sitúa el nacimiento de la pipa antes, aunque dentro del mismo siglo. Según esta, fue el mercader Abu’l Fath Gilani el que extendió el uso de la cachimba de Persia a la India.

Tetería
Una cachimba en una tetería. | Shutterstock

Por otra parte, hay quienes atribuyen el origen de este instrumento a otro escenario: el de la corte del soberano persa safávida Tahmasp. Los que defienden esto se basan en un texto en el que el poeta Ahli Shirazi utiliza la palabra galyan, que significa cachimba en lengua persa. Tampoco podemos olvidarnos de las teorías que atribuyen la invención de la shisha a China o Egipto. Esta última hipótesis se fundamenta en el hallazgo de documentos históricos en lo que se hablaba de instrumentos para fumar con similitudes con las pipas orientales.

En cuanto a los motivos de la creación de este artilugio parece que sí hay más consenso: lo más probable es que se fabricara con la intención de filtrar el tabaco a través del agua. De esta forma, se reducían los efectos perjudiciales de su uso.

De Oriente a Europa

Sea cual sea la procedencia de la cachimba, lo cierto es que su uso se popularizó entre la aristocracia y la burguesía india durante el siglo XVII. Un siglo más tarde, la famosa pipa de agua ya se había extendido por Turquía y el resto de los países árabes hasta convertirse en una costumbre imprescindible de su cultura que llega hasta la actualidad. Fumar cachimba en muchos países árabes es un acto social equiparable al de tomar el té en Reino Unido.

Por contra, la llegada de la cachimba a Europa fue mucho más tardía. Durante el siglo XVIII a veces se utilizaban en las reuniones diplomáticas. Pero no fue hasta finales del siglo XX cuando su uso se generalizó entre la población como un elemento más de ocio. De hecho, España es uno de los últimos países de la Unión Europea que ha empezado a usar este instrumento de forma habitual.

Las cachimbas en España

Cachimba España
Un grupo de personas fumando cachimba en un bar. | Shutterstock

Como hemos dicho, las cachimbas llegaron tarde a España, pero, eso sí, llegaron con fuerza. Así, según señalaba el diario 20minutos, “en 2020 se comercializaron más de dos millones de kilos de tabaco de pipa de agua”, mientras que en 2016 la cifra era de 688.000. Se han pasado de ofertar apenas dos o tres marcas a más de 40. Según un estudio de la Universitat Oberta de Catalunya junto con Open Evidence, el perfil más común de consumidores de cachimbas está entre los jóvenes de 18 a 25 años y España es, junto con Bulgaria y Grecia, uno de los principales países consumidores de este tipo de tabaco de la Unión Europea.

De orígenes misteriosos y miles de sabores, la cachimba es ahora un instrumento de ocio que se puede encontrar en teterías de ambientación árabe, discotecas o bares al uso. Además, no son pocos los establecimientos que venden shishas para el consumo particular con todo tipo de tabacos. Todo un mundo de sensaciones que descubrir, siempre con moderación, procedente de Oriente.