Combatir el calor durante el Camino

Para muchas personas, el verano es el único momento para poder hacer el Camino. Las vacaciones, los amigos, los reencuentros, los planes familiares… son las ocasiones en las que los peregrinos se deciden a empezar la ruta. El hacerlo en los meses de julio y agosto solo tiene un inconveniente: el calor. Muchos piensan que en Galicia no hace tanto calor como para tomar precauciones, pero no siempre es así. El Camino de Santiago con calor se puede hacer, en todo caso, de forma segura. Te contamos cómo puedes prepararte si vas a abordarlo durante la época estival.

Evitar el sol

Antes de tener problemas, lo mejor es evitar el sol y llevarte bien con él. Uno de los mandamientos que debería seguir siempre un peregrino es madrugar. Si uno madruga podrá esquivar los rayos más fuertes. En este caso las horas más duras de solana serán a medio día. Por este motivo los caminantes salen pronto y llegan sobre la una de la tarde a los albergues. Esto también ayuda a encontrar sitio con más facilidad.

Si haces el Camino de Santiago con calor, otro de tus aliados será la sombra. En muchas partes de la ruta es difícil encontrarla, sobre todo en tramos de carretera. Pero en cuanto veas una, protégete del sol y anda sin la presión de los rayos. Ten en cuenta este consejo también a la hora de descansar. Siempre será más relajante parar debajo de un árbol que en una llanura.

Way to Santiago with heat

Prevención

A no ser que haga un mal verano, si andas en los meses de calor (especialmente en agosto), no te lleves sorpresas, porque harás el Camino de Santiago con calor. Por este motivo, no te la juegues y pon en marcha todos los medios para combatirlo.

En aspectos externos podemos empezar por la ropa; intenta no llevar prendas oscuras con colores como negro o marrón, ya que estos tonos atraen el calor. Usa colores claros. También es importante que utilices un sombrero o gorra. La cabeza es lo más importante y tiene que estar protegida.

Otro punto fundamental es la crema solar. Desde que sales del albergue tienes que ponértela: así cuidarás de tu piel en el caso de que no camines bajo sombra o no lleves un gorro. Este consejo es aplicable a días en los que tampoco haga mucho calor. Aunque no lo sintamos, estamos muchas horas expuestos a los rayos de sol, sean éstos más o menos fuertes, por lo que hay que proteger la piel.

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Hidratación

“Hidratarse” es una de las palabras que se te tiene que quedar en la cabeza si haces el Camino de Santiago con calor. El andar tantos kilómetros bajo el sol hace que nuestro cuerpo se deshidrate. Esto se debe tanto a las altas temperaturas como a la cantidad de horas que andamos y al ejercicio físico que nos supone.

¿Cómo podemos sortear este problema? En primer lugar, conviene llevar siempre una botella de agua, que será tu mejor amiga. Tenemos que beber de manera constante, cada 15 ó 20 minutos. Un aspecto a tener en cuenta es que hay que beber aunque no tengamos la necesidad. Muchos peregrinos esperan a tener sed, pero eso significa que uno ya ha empezado a deshidratarse. La prevención es fundamental para evitar cualquier tipo de problema. De hecho, la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) recomienda beber todos los días entre 2 y 2,5 litros de agua al día.

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Otra de nuestras recomendaciones es tomar bebidas isotónicas, que nos ayudaran a hidratar nuestro cuerpo de una manera más intensa, ya que contienen azúcar y minerales en altas cantidades.

En caso de deshidratación, beber será la solución más importante. Otros de los problemas que podemos tener al hacer el Camino de Santiago con calor, son quemaduras, calambres, insolación o golpes de calor. Una insolación puede detectarse por fiebre, sudores, náuseas, sensación de agotamiento o visión borrosa; en este caso refrescarse será la opción más aconsejable. Si un peregrino sufre un golpe de calor, lo recomendable es acudir al médico más cercano.

Hacer el Camino de Santiago con calor es una elección como las demás, pero siempre hay que tener en cuenta que el cuerpo es tu herramienta para llegar a Santiago, y que por lo tanto hay que cuidarlo. Intenta llevarte bien con el sol y ten a mano una botella de agua; no te olvides de estos dos consejos.

Texto: Fátima González-Besada Gómez

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