Si se pregunta cuál es la meta del Camino de Santiago la mayoría dirá que obviamente la tumba del Apóstol en la catedral compostelana. Tampoco faltan quienes se guían por un espíritu más pagano y aseguran que es Fisterra. Incluso están los que aseguran que, casi parafraseando a McLuhan y aquello de «el medio es el mensaje», opten porque «el andar es el Camino». Casi nadie, sin embargo, optará por proponer un acceso a una iglesia berciana como alternativa. Sin embargo, la Puerta del Perdón de Villafranca del Bierzo, en el templo de Santiago, también era un final posible.

Puerta de la iglesia de Santiago en Villafranca del Bierzo

Puerta del Perdón. | Shutterstock

El edificio es un gran ejemplo de románico en León y El Bierzo, levantado entre el siglo XII y XIII. La influencia jacobea se ve en elementos como el ajedrezado jaqués de los ventanales de su ábside. Desde Astorga, en la Maragatería y al otro lado de los Montes de León, fue desde donde se decidió crear el pequeño templo. Una iniciativa que supondría más adelante una tradición que permite equiparar a Villafranca del Bierzo con Santiago de Compostela. Aunque a su manera, claro.

Un templo para que los enfermos acabaran el Camino de Santiago

La Edad Media era una época menos oscura de lo que se vende. Pese a ello, era muchísimo más precaria y dura que la actualidad. Así, aunque ahora el Camino de Santiago es una aventura exigente pero segura, por entonces culminarla era algo casi épico. Morirse en el trayecto no era raro. Santa María de Eunate, en Navarra, es un ejemplo bien claro. De hecho su faro servía para guiar tanto a vivos como muertos, según la tradición. Otra clara muestra, en los Pirineos, es el hospital de Santa Cristina de Somport.

Iglesia de Santiago en Villafranca del Bierzo

Portada lateral y principal de la iglesia de Santiago. | Shutterstock

A los que enfermaban en ruta se añadían los que partían ya con dolencias, buscando las indulgencias asociadas a esta peregrinación. Por suerte, la Iglesia acabó acordándose de su desgracia. Por eso en algún momento tras su construcción se cree que Calixto III, papa del siglo XV, concedió el privilegio que marcaría al templo de villafranquino. Sea quien fuere, se otorgó la capacidad de que el acceso a la iglesia a través de una puerta secundaria, la del Perdón, concediera el Jubileo a aquellos enfermos que no pudieran seguir hacia Santiago.

Iglesia de Santiago en Villafranca del Bierzo

Ábside de la iglesia de Santiago. | Shutterstock

Un adelanto de la gloria jacobea que ha tenido algunas épocas mejores que otras. Al igual que su homóloga en la capital gallega, la Puerta del Perdón de Villafranca era tapiada fuera de Año Santo. En estos, en cambio, se habría y permitía la indulgencia plenaria de los pecados a los peregrinos que eran capaces de alcanzar el lugar pero se veían incapaces de hacer valer lo de Ultreia et Suseia.

Iglesia de Santiago en Villafranca del Bierzo

Iglesia de Santiago en Villafranca del Bierzo. | Shutterstock

Hoy día, en Xacobeo, vuelve a abrirse, aunque estuvo cerrada en torno a un siglo entre el XIX y el XX. Finalmente se reactivó en 1948 y desde entonces sobrevive la ceremonia de apertura cada Año Santo. Además de conformar una curiosidad de primer nivel en el Camino de Santiago, destaca su belleza arquitectónica. Sus arcos, apuntados, así como los capiteles de sus columnas poseen atractivas decoraciones. De escenas de la Natividad a motivos vegetales, el conjunto resulta encantador. Un complemento ideal para la capital histórica del Bierzo, a su vez una enorme referencia para el peregrino.