Cueva de Altamira

La Cueva de Altamira, en Santillana del Mar, Cantabria, es una cavidad natural que alberga uno de los conjuntos de arte prehistórico más importantes de España.

En 1875, Marcelino Sanz de Sautuola descubrió la cavidad avisado por un tejero asturiano llamado Modesto Cubillas. Sanz de Sautuola, propietario de las tierras y aficionado a la paleontología realizó excavaciones en la cavidad. Entre 1875 y 1879 encontró los grandes cuadrangulares del fondo de la cueva. 

Ese mismo año, su hija María halló los famosos bueyes que cubrían la bóveda. En 1880, Sanz de Sautuola publica los resultados de sus excavaciones, dando a conocer el yacimiento. Se genera una gran controversia en torno a la originalidad de las pinturas. Los prehistoriadores franceses dudaban de su origen prehistórico.

No obstante, los descubrimientos de arte prehistórico en Francia propiciaron el reconocimiento de la cueva por parte de la comunidad científica. Desde el momento, muchos han sido los estudios sobre Altamira

Cueva de Altamira
Entrada a la cueva.

La cueva está situada en un lateral de una pequeña colina. Hace cerca de 13.000 años, la entrada se habría derrumbado, sellando la entrada a la cueva. Esto fue fundamental para la conservación del yacimiento arqueológico.

No presenta una gran extensión. Se han definido varias zonas: un vestíbulo, la Sala de los Polícromos, la Sala de los Tectiformes, una galería, la Sala del Bisonte negro, la Sala de la Hoya y la “Cola de caballo”.

El vestíbulo fue probablemente uno de los lugares más habitados en la cueva desde comienzos del Paleolítico superior. La mayoría de las excavaciones arqueológicas se han llevado a cabo en esta sala. Se han encontrado importantes muestras de arte mobiliar, como bastones de mando con decoración y piezas óseas.

Cueva de Altamira
Arpones descubiertos en la cueva | Museo de Altamira.
Cueva de Altamira
Pigmentos sobre huesos de cadera | Museo de Altamira.

La Sala de los Polícromos es conocida como la “Capilla Sixtina del arte cuaternario”. Recibe este nombre por las pinturas polícromas que cubren toda su bóveda. En ella se encuentra el famoso conjunto de bisontes. Estos están realizados primero, mediante grabado en la roca, y posteriormente policromados.

Las figuras muestran un gran realismo y una fascinante expresividad. Los encontramos en diversas posturas (erguidos, encogidos…).

Cueva de Altamira
Bueyes en la Sala de los Polícromos | Museo de Altamira.

Además, también aparecen representadas otras figuras como la Gran cierva. Es la figura de mayor tamaño del conjunto, con más de 2 metros. Presenta un gran realismo y una gran destreza técnica.

Igualmente, en la sala también hay manos en negativo en tonos morados, y otros bisontes en negro. También aparecen figuras antropomorfas y diversos signos.

Los muros de las galerías del interior y la sala central están cubiertos de grabados de cérvidos y équidos. En la llamada “Sala de los Tectiformes”, encontramos muchos de ellos cubiertos de pigmentos rojos en el techo.

Cueva de Altamira
Équidos y manos en negativo | Museo de Altamira.

En la Cola de caballo se encuentran las famosas máscaras, que se adaptan a la forma de la roca. También hay cuadrangulares negros y otros grabados en pigmento negro.

Las interpretaciones que se han dado a las pinturas parietales de Altamira han sido muchas. Unos les conceden significado religioso, a fin de propiciar la caza. Otras teorías, incluso, las vinculan con el totemismo, e incluso el arte por el arte.

Museo de Altamira
Máscaras | Museo de Altamira.

La cueva de Altamira no está abierta al público, por lo que se habilitó una réplica, la Neocueva, en el Museo de Altamira. Se trata de una reconstrucción científica realizada por Matilde Múzquiz y Pedro Saura. Muestra el aspecto de la cueva durante el Paleolítico Superior. La calidad de la réplica es excepcional.

La Neocueva ha permitido que se pueda disfrutar de unas pinturas idénticas a las originales sin deteriorar el yacimiento.

El Museo de Altamira, además, conserva todos los hallazgos descubiertos en la cueva de Altamira. En sus fondos también están los descubrimientos de otras cuevas cántabras como la cueva del Morín.

Desde marzo de 2015 existe una posibilidad de visitar la cueva original. El acceso está controlado y limitado, de tal manera que tan sólo pueden visitarla cinco personas por semana. 

Las visitas duran 37 minutos, y los visitantes se someten a un protocolo especial. El procedimiento de selección es por sorteo aleatorio entre las personas visitantes que participen el mismo día de la visita.

Cueva de Altamira
Neocueva | Museo de Altamira.

Teléfono: 942 81 88 15.
Horario del Museo-Cueva de Altamira: podéis consultarlos actualizados aquí.

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