En la mayor parte de situaciones un artista empieza y termina su obra, en este caso un cuadro. En algunas situaciones esto no es así, bien sea por la muerte del autor o porque este se encuentra superado por el trabajo. Hay ocasiones en la que una obra cuenta con más de un autor. Multitud de estas situaciones no son fáciles de demostrar ya que son pocos los autores que se muestran proclives a compartir sus obras y la historia de su realización, pero hay algunos ejemplos de conocimiento general.

Desposorios místicos de Santa Catalina, Bartolomé Esteban Murillo y Francisco Meneses Osorio

Desposorios místicos de Santa Catalina

Desposorios místicos de Santa Catalina | Wikipedia

Las pinturas del retablo de la Iglesia de Santa Catalina de Cádiz, del convento de los Capuchinos, tienen dos autores, Bartolomé Esteban Murillo y Francisco Meneses Osorio. La escena representa los desposorios místicos de Santa Catalina. Acompañada de la Virgen y su Hijo iluminados por un rayo de luz justo en el centro de la escena, la santa recibe una corona. Esta obra forma parte del conjunto que se encargó a Murillo para formar parte del retablo mayor del siglo XVII, de la ahora desaparecida Iglesia de Santa Catalina. Desgraciadamente, la caída del andamio de Murillo terminó con su participación en la obra. Un hecho funesto que al parecer le fue predicho con anterioridad. Cuenta la leyenda que años atrás, cuando se encontraba paseando por Sevilla, una gitana le animó a no asistir a ninguna boda ya que en una de ellas encontraría su final. Según los estudios, la traza general de la composición y de las figuras son obra de Murillo, pero la terminación de los personajes es sin duda resultado del trabajo de Meneses.

La pesca del atún, Joaquín Sorolla y Santiago Martínez

La pesca del atún

La pesca del atún | Wikipedia

Es indudable que la obra de Joaquín Sorolla es sencillamente espectacular y prolífica, con más de 2200 obras catalogadas. En la primera década del siglo XX, Sorolla recibió un importante encargo para la Sociedad Hispánica de América. Esa obra de tres metros y medio de alto por setenta metros de largo sería la que ocuparía las diferentes salas de la institución y representaría las escenas más características de diversas provincias tanto españolas como portuguesas. Para su realización precisó la ayuda de su discípulo, Santiago Martínez, sobre todo para las partes más altas de su gran lienzo. Su visita a Ayamonte, inspiración para el óleo La pesca del atún, sirvió al autor de inyección de ánimo y concluyó una trayectoria llena de éxitos.

Jacob y sus doce hijos, Francisco de Zurbarán y pintores de su taller

Jacob

Jacob | Wikipedia

Este es un conjunto de obras de Francisco de Zurbarán que, inspiradas en la Biblia, representan un relato visual de las bendiciones de Jacob a cada uno de sus hijos, fundadores de las doce tribus de Israel. Pintadas por Francisco de Zurbarán en 1640, fueron encargadas por un cliente del Nuevo Mundo al que nunca llegaron. Después de años desaparecidas, actualmente decoran la antigua sede del obispado de Durham, desde hace más de dos siglos. Se trata de unas de las pocas obras del autor que no se encuentran en España. Zurbarán, según los estudios, participó activamente en la creación de todas las obras y por tanto no se limitó solo a delegar el trabajo a los pintores de su taller. El documental de 2020, Zurbarán y sus doce hijos, cuenta la historia y significado de esta serie de cuadros y ha obtenido siete candidaturas a los premios Goya del 2021.

Capilla del Convento Franciscano de San Diego de Alcalá, Alonso Cano y Francisco de Zurbarán

San Diego de Alcalá de Zurbarán

San Diego de Alcalá de Zurbarán | Wikipedia

La capilla del Convento Franciscano de San Diego de Alcalá, en la localidad de Alcalá de Henares alojó en su día una extraordinaria colección. El conjunto de obras que decoraban esta capilla estuvo realizado por Alonso Cano y por Francisco de Zurbarán. La Estigmatización de San Francisco y el San Antonio de Padua de Cano se encuentran junto al San Buenaventura y el San Jacobo de la Marca de Zurbarán. Al parecer la marcha de Cano a Granada en 1652 obligó a buscar a alguien que continuara con la decoración de la capilla. Fue Zurbarán el que se hizo cargo. Actualmente todas estas obras se encuentran expuestas en el Museo del Prado en Madrid.

La pareja real con traje de gala, Francisco de Goya, terminada por artistas de su taller

La familia de Carlos IV de Francisco de Goya

La familia de Carlos IV de Francisco de Goya | Wikipedia

Francisco de Goya fue introducido en la Corte de Carlos III por su cuñado Francisco Bayeu. A partir de aquel momento pudo contar con una serie de nobles clientes entre los que no faltaron los reyes Carlos III y Carlos IV siendo nombrado pintor de cámara. Goya, entre otras obligaciones, debía de reproducir en numerosas copias la imagen prototipo de los reyes, la imagen de una familia modelo según las ideas de la Ilustración. Una de ellas fue la de la pareja real con traje de gala ejecutada en 1801 y que iba a ser un regalo para Napoleón. Acabó finalmente en el Palacio Real de Madrid. Este tipo de piezas normalmente no las pintaba únicamente el maestro. Los artistas de su taller solían terminarlas para ayudar a cumplir con la demanda. Del taller de Francisco de Goya y de sus alumnos poco se sabe, aunque se nombra a menudo al valenciano Agustín Esteve, que fue copista de otras ocasiones de los cuadros del maestro.

Retablo mayor de la catedral de Toledo, Fernando del Rincón

Retablo mayor de la catedral de Toledo

Retablo mayor de la catedral de Toledo | Wikipedia

Fernando del Rincón está considerado como el representante del primer renacimiento en Castilla. Realizó junto a otros pintores, como Juan de Borgoña, la policromía y el dorado del retablo mayor de la catedral de Toledo, desde 1499 hasta 1503. Este retablo, construido en plena época de Isabel la Católica, es de un estilo gótico florido, último representante de este estilo que iba a dar paso al Renacimiento. El retablo fue encargado por el cardenal Cisneros y en él colaboraron lo más granado de los arquitectos, pintores y escultores de la época.

Sala de los Retratos del Palacio de El Pardo, Francisco López y Juan Pantoja de la Cruz

Palacio Real de El Pardo

Palacio Real de El Pardo | Wikipedia

La colaboración entre Francisco López y Juan Pantoja de la Cruz, a pesar de sus desavenencias, fue algo habitual a lo largo de los años. Ambos participaron, por ejemplo, en el retablo de San Agustín de Valladolid y también en las decoraciones del Palacio de El Pardo. Hasta tal punto existían desencuentros entre ellos que Pantoja pidió en su testamento que se tasase claramente cuál era la participación de cada uno en el Pardo, ya que él consideraba que había hecho muchas más cosas. Pese a todo, a la muerte de Pantoja, sus herederos concertaron con López la finalización de lo que el autor había dejado sin acabar.