La inspiración se define como un brote de creatividad, muchas veces irracional, que acompaña a los pintores en su creación. Esta inspiración ha ido evolucionando a lo largo del tiempo y se encuentra fuera del control de cada uno. Los cuadros que componen esta lista se inspiraron en otras obras y por lo tanto en la inspiración de otras personas.

La fiesta loca del té de Salvador Dalí

Salvador Dalí con uno de sus famosos relojes blandos

Salvador Dalí con uno de sus famosos relojes blandos | Shutterstock

Una fiesta de té loca es una litografía de Salvador Dalí pintada en 1969, que pertenece a la serie Alicia en el país de las maravillas editada por Levine & Levine en Nueva York. El libro consta de doce grabados, uno por cada capítulo, todos realizados desde la visión surrealista de Salvador Dalí. La influencia que el personaje de Alicia ha tenido sobre todas las artes es realmente increíble y el trabajo de relectura de Dalí, en esta obra, fue muy personal, con coloridas ilustraciones llenas de muchas de sus referencias habituales. Uno de los más reconocibles, el reloj blando, destaca claramente en primer lugar.

Don Quijote y Sancho de Pablo Picasso

Don Quijote y Sancho es un boceto del protagonista de la novela de Cervantes y su fiel escudero realizado por Pablo Picasso en 1955. Este dibujo tiene un estilo totalmente distinto al de los períodos anteriores del pintor, Azul, Rosa y cubista. En esta obra se muestra a Don Quijote de la Mancha a lomos de su caballo Rocinante y a su lado a Sancho Panza con su Rucio. El sol y unos molinos de viento completan el conjunto de figuras deformadas y con un cierto aire cansado. Hoy en día esta versión en blanco y negro se ha convertido en la imagen más popular de Don Quijote.

Las señoritas de Avignon de Pablo Picasso

Muchos de los contemporáneos de El Greco no supieron encontrar sentido a su arte y no fue hasta el siglo XX cuando se comenzaron a valorar sus obras. Su particular visión para redefinir y distorsionar el cuerpo humano fue totalmente determinante para el surgimiento del cubismo. Por supuesto, sirvió de inspiración a uno de sus mayores representantes, Pablo Picasso. Concretamente para la realización de su obra Las señoritas de Avignon, Picasso se inspiró en la Visión del Apocalipsis de El Greco, y marcó el comienzo de su Período Africano o Protocubismo. Al parecer el cuadro produjo una gran impresión entre los amigos que pudieron disfrutar de él, ya que Picasso tardó nueve años en exponerlo.

Saturno devorando a su hijo de Francisco de Goya

Saturno devorando a su hijo de Francisco de Goya | Wikipedia

Saturno devorando a su hijo de Francisco de Goya | Wikipedia

Por curioso que pueda parecer Rubens y Francisco de Goya, a pesar de estar separados por algunos años, tienen un punto de confluencia y es un cuadro. Rubens, en su obra Saturno, presenta una intensa escena donde un dios devora sin piedad a un niño inocente. Años más tarde, Francisco de Goya presenta una reinterpretación del mito aún más siniestra si cabe en su cuadro Saturno devorando a su hijo. Este óleo sobre revoco presenta el mismo fondo negro, pero con una expresividad mucho más terrorífica, representando al titán Saturno devorando a uno de sus hijos.

La botella de anís de Juan Gris

La botella de anís de Juan Gris

La botella de anís de Juan Gris | Wikipedia

José Victoriano González-Pérez, más conocido como Juan Gris, pintó en 1914 el cuadro conocido como La botella de anís. En él se muestra una botella de licor de anís de la conocida marca Anís del Mono y aparecen los nombres de las ciudades de Badalona, Madrid y París, todas ellas ligadas al movimiento cubista y a sus líderes. El tema de la botella de anís fue un tema recurrente entre otros pintores españoles como Picasso o Ramón Casas, que fue el creador del logotipo en 1898. Juan Gris rinde un homenaje al movimiento cubista y se sirve de las técnicas utilizadas por el movimiento para reunificar objetos y espacio.

Aparición de San Pedro a San Pedro Nolasco de Francisco de Zurbarán

Aparición de San Pedro a San Pedro Nolasco de Francisco de Zurbarán

Aparición de San Pedro a San Pedro Nolasco de Francisco de Zurbarán | Wikipedia

Francisco de Zurbarán fue considerado por muchos como el Caravaggio español, al perfeccionar la técnica del claroscuro y adoptar de lleno el tenebrismo con un estilo más conservador y refinado. En su óleo de 1629, Aparición de San Pedro a San Pedro Nolasco, conservado en el Museo del Prado de Madrid, es posible observar perfectamente esta técnica. Esta obra junto con su compañera Visión de San Pedro Nolasco, fue realizada para el claustro del Convento de la Merced Calzada de Sevilla. Para la composición de esta obra se tomó como modelo la estampa de J.F. Greuter que reflejaba el episodio según un diseño de Jusepe Martínez.

Los Elefantes de Salvador Dalí

Los seguidores de Salvador Dalí saben que la figura del elefante es algo recurrente en sus obras. En el caso de Los Elefantes, los animales son el foco principal. Estos, con unas patas excesivamente largas, son uno de los iconos más característicos de los cuadros de Dalí. Y tienen una clara inspiración: la escultura de los elefantes llevando un viejo obelisco de Gian Lorenzo Bernini, que se encuentra en Roma. Esta obra es, sin duda, un buen ejemplo de las obras surrealistas. En cualquier caso, los elefantes que siempre se han visto como símbolos de fortaleza y poder. Dalí los plasma con sus delgadas patas de araña, representando a una realidad distorsionada.