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Barcos hundidos en las costas españolas que aún hoy puedes visitar

Barcos hundidos en las costas españolas

Hay restos de barcos hundidos en las costas españolas desde hace siglos. En nuestros fondos marinos se pueden encontrar desde auténticos yacimientos de culturas tan lejanas como la romana hasta vestigios de batallas tan importantes como la de Trafalgar. Quizá lo más curioso de todo es que muchos de estos rincones testigos de la historia se pueden, todavía hoy en día, visitar y descubrir. En prácticamente cada rincón de las costas españolas encontrará uno restos de barcos hundidos, pero las tres zonas que se repasan a continuación son las que se han llevado la mayor parte de la atención.

La costa da Morte, de fama internacional

La salvaje costa da Morte
La salvaje costa da Morte. | Shutterstock

En las costas gallegas, especialmente en la zona conocida como la costa da Morte, se encuentran documentados unos 1.500 barcos hundidos, pero se calcula que puede haber en torno a 8.000. El investigador Rafael Lema cifró aquellos que habían sido identificados en 1.800, el  más antiguo del siglo XIV. No en vano este lugar está considerado uno de los mayores yacimientos de barcos hundidos del mundo, contando con embarcaciones de todo tipo, de todas las épocas y que han terminado en el fondo del mar por múltiples razones. La configuración del litoral, las corrientes marinas, los frecuentes vientos, los salientes de rocas, los afilados arrecifes… La costa de Galicia es un lujo paisajístico, pero también puede ser un peligro, un lugar donde la tragedia se sigue produciendo en pleno siglo XXI.

Hace dos mil años, los barcos realizaban navegación de cabotaje, esto es, navegaban sin perder de vista la costa, así que en numerosas ocasiones no podían evitar chocar contra las rocas. Encallaban, los frecuentes temporales del Atlántico se hacían con ellos y terminaban en el fondo del mar. Esta denominación de “costa de la muerte” es reciente, pero sus habitantes y los navegantes llevan conociendo sus peligros muchos siglos.

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Fue la escritora inglesa Annette Meakin la impulsora del término, que en seguida encontró buena aceptación tanto en la prensa de Inglaterra como en los periódicos de Madrid. A finales del siglo XIX se produjeron, en un corto espacio de tiempo, varios naufragios de barcos ingleses que justifican esta atención que terminó siendo internacional. De entre todos ellos, destaca el naufragio del Serpent, en Punta Boi, una tragedia acaecida en 1890 que se saldó con 172 muertos. 

Los barcos hundidos del Levante

Pequeña embarcación hundida en Costa Brava
Pequeña embarcación hundida en Costa Brava. | Shutterstock

Tampoco el Levante se ha librado de este tipo de acontecimientos. Con la gran actividad marítima que ha tenido siempre el Mediterráneo, se entiende que las costas de Cataluña, Comunidad Valenciana y Región de Murcia cuenten también con sus propias historias. Es otra de esas zonas indispensables para descubrir la magnitud de los barcos que han terminado hundidos frente a las costas españolas.

Por poner un par de ejemplos, frente a Villajoyosa, en la costa de Alicante, puede visitarse el yacimiento arqueológico subacuático del pecio Bou Ferrer. Este barco romano mercante naufragó hace dos mil años, mientras transportaba 2.500 ánforas repletas de salsa de pescado o lingotes de plomo. A unos 25 metros de profundidad, se realizan visitas subacuáticas, pero quien desee descubrirlo tiene que poseer un título de buceo nivel avanzado y una experiencia mínima de inmersiones.

Claro que tampoco hace falta descender tanto si uno quiere vivir la experiencia. Y sino que se lo digan a una turista francesa de 16 años que encontró en la costa de Denia, mientras practicaba snorkel, los restos de un barco corsario de principios del siglo XIX. Así lo recoge el diario Levante-El Mercantil Valenciano.

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En la Región de Murcia, en el fondo de la Reserva Marina de Cabo de Palos, descansa el trasatlántico italiano El Sirio. Este paisaje compuesto de pequeñas calas y acantilados es un placer para la vista y puede ser una trampa para las embarcaciones. Esta en concreto colisionó el 4 de agosto de 1906 contra los bajos de las Islas Hormigas. El barco se partió en dos y una de sus mitades se hundió en los momentos iniciales, pero la otra quedó en la superficie durante 16 días hasta que se hundió por completo. Junto a El Sirio pueden descubrirse otros pecios, como el Carbonero, en la que es una de las zonas de buceo más importantes de Europa.

El tesoro de los mares andaluces

Barco abandonado en la costa de Ayamonte, Huelva
Barco abandonado en la costa de Ayamonte, Huelva. | Shutterstock

“Hay más oro en la bahía de Cádiz que en el Banco de España”. Este dicho popular no nació de forma infundada. Se calcula que frente a las costas de Cádiz y Huelva hay en torno a 1.500 barcos hundidos, muchos de los cuales vieron su final a partir del siglo XV, cuando el comercio con América vivió una época de gran esplendor. Numerosas embarcaciones se hundieron y con ellas un gran cargamento de oro, plata y piedras preciosas.

Otro hecho importante acaecido en estas costas fue la batalla naval de Trafalgar, que en 1805 enfrentó a 27 navíos ingleses con una coalición hispano-francesa de 33 barcos. Ganaron los ingleses. Los derrotados descansan todavía hoy en día bajo el agua. Son especialmente conocidos el Bucentaure o el Fougueux, pero no son los únicos. Junto a ellos, barcos de la época fenicia y romana dicen mucho de la intensa actividad marítima que ha vivido históricamente esta zona.

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Otro tanto sucede con las costas y los bajos marinos malagueños. Muchos rincones se encuentran hoy protegidos, otros son visitables. Se calcula que bajo el mar descansan, al menos, medio centenar de pecios. Uno de los más conocidos es el barco mercante Delfín, que encalló un 30 de enero de 1937 frente a la costa de Torrox, tres días antes de que comenzase la batalla de Málaga en el contexto de la Guerra Civil Española. Un submarino se llevó la embarcación por delante, partiéndolo en dos. Sus restos se encuentran a poca profundidad, así que pueden visitarse.

Esta ensenada de Málaga es uno de los rincones más interesantes para explorar pecios, pues tienen también restos fenicios, romanos y medievales. Está documentado, por ejemplo, el hundimiento de una nave berberisca a mediados del siglo XVII, resultado de una disputa con barcos genoveses.
En definitiva: se cuentan por miles los barcos hundidos frente a las costas españolas. Con la perspectiva que concede el tiempo, visitar algunos de ellos puede ser un experiencia inolvidable.