La fabricación artesanal de velas y cera en Cataluña, además de velones, cirios y otros elementos provenientes de la manipulación de cera natural ha sido siempre una industria boyante y de cierto prestigio en el sector. Con la aparición de las primeras asociaciones gremiales durante la Edad Media, este oficio tradicional se profesionaliza y su fama se extiende hasta que la aparición de la luz eléctrica como principal fuente luminaria marca el comienzo de su ocaso.

La técnica general en España consiste en calentar y moldear materiales como la parafina o la cera natural, con una mecha de algodón haciendo de pábilo. Este último material sale de cada una de las ocho glándulas cereras que las abejas obreras poseen. Situadas en unas placas abdominales que la abeja tiene, las glándulas alcanzan su máximo desarrollo en torno al duodécimo día después del nacimiento.

Lejos de desaparecer el oficio de cerero tradicional debido al peso de la mecanización y de los métodos productivos industrializados, un buen número de artesanos trabajan aún siguiendo las pautas y procesos artesanales. Estos profesionales realizan velas aromáticas u otras destinadas a la decoración, de todas las formas, tamaños y colores posibles.

Estos artesanos quedan repartidos por buena parte del territorio catalán en lugares como Barcelona, Gerona, Tarragona o Lérida.

BARCELONA
GERONA
LÉRIDA
TARRAGONA

Imagen principal: Iain Watson