Los trabajos en piel y cuero en Aragón conocieron un periodo de gran pujanza durante los siglos XVI y XVIII con la proliferación de los gremios. La ciudad de Zaragoza agrupaba a todos estos profesionales en el barrio de las Tenerías, donde se trabajaban, principalmente, toda clase de instrumentos de guarnicionería. Los curtidores de Teruel también adquirieron merecida fama durante dicho periodo. Durante estos años sucedieron episodios como el pleito entre las poblaciones de Brea e Illueca, dos de las tenerías más prósperas, por el control de la industria del cuero. Los productos de piel y cuero aragoneses fueron valorados en toda la Península Ibérica y parte del resto de Europa.

La piel de bovino es la más comercializada en la región y se suele usar para calzado, pulseras o bolsos. La piel de cabra es muy valorada para la artesanía debido a su poco grosor. La piel de oveja, por su parte, se usa mucho menos ya que estos animales tienen los poros muy abiertos debido a la producción de lana, lo que hace a esta piel ser menos tupida que la de cabra o vaca.

Actualmente, los artesanos de la piel y cuero en Aragón se encuentran repartidos por todo el territorio de la comunidad autónoma localizando sus talleres en lugares como Zaragoza o Huesca.

HUESCA
TERUEL
ZARAGOZA

Imagen principal: Edinburgh City of Print