Pese a no ser una de las formas artesanales predominantes en las islas, los trabajos de metal y forja en Baleares cuentan con una amplia representación en el conjunto de oficios tradicionales locales. Este oficio, en España,  nace como tal en la época de los gremios medievales. En un principio existía uno que englobaba a todos estos maestros bajo el nombre de “herreros” pero, con el paso de los siglos, diferentes modalidades fueron separándose y creando nuevas subdivisiones gremiales como las de “cerrajeros”, “caldereros”, “cuchilleros” y “claveteros”.

El origen del cobre utilizado en las Baleares durante el Calcolítico y la Edad de Bronce, es un misterio aún no resuelto. Las últimas investigaciones reflejan que al menos parte del metal podría ser autóctono, pero no se puede obviar que una cantidad significativa de objetos prehistóricos se fabricaron sobre cobre arsenicado, y hasta el momento no se han detectado minerales de esas características en el archipiélago. De este modo, durante la prehistoria balear la metalurgia -primero cobre, luego bronce y por fin hierro- aunque nunca fue abundante, logró piezas de notable personalidad, que recrean en múltiples ocasiones producciones de inspiración foránea con características muy singulares. Diversas clases de armas, objetos de adorno personal o de prestigio social y una variada estatuaria de pequeñas dimensiones son muestra de la capacidad creadora de los primeros habitantes de las Baleares.

Actualmente, los trabajos de metal y forja en Baleares se dirigen principalmente hacia la fabricación de elementos estructurales y decorativos como barandillas, balcones o muebles de diversa tipología. Es en la isla de Mallorca donde se concentran la mayoría de estos profesionales, pero sus talleres se extienden por gran parte del territorio balear en lugares como Mahón, San Francisco Javier o Palma de Mallorca.

FORMENTERA
MALLORCA
MENORCA

Imagen principal: Jordi Panyaranda