La cestería y fibras vegetales en Navarra han gozado de gran fama a lo largo de su historia. Su uso fue totalmente distinto según la comarca, por ejemplo en la cuenca del Ebro, en Sesma, se utilizaba el esparto para realizar serones y esteras. Por otro lado, el mimbre tuvo especial importancia en Peralta, mientras que las tiras de madera de avellano o castaño fueron clave en la zona norte de Lesaka, Yanci, Valle de Larraun etc. En el valle del Baztan se llaman esportas a los cestos de base cuadrada y boca redonda, forma típicamente vasca. Cerca de la Rioja, hablaríamos de cunachos o esparragueros. Cabe destacar la especial fama que tuvieron los cesteros de Lerín.

En los pueblos de la Berrezuela hay varios artesanos de escoba de brezo (biércol) que se recoge en los montes, sobre todo en la Peña de la Miel, en el Ocijo, en el Cañil, en Mataverde, en la Costanera y en el Puerto. Las escobas sencillas solían medir un metro de largo por 24 cm de diámetro y se ataban fuertemente con la cuerda, estando esta enroscada en una tablilla de madera de boj que el artesano sujetaba con los dos pies para hacer fuerza.

Los bosques navarros surtieron de maderas de gran calidad a unos artesanos tradicionales que supieron entretejerla para dar forma a cestos, canastos y otros elementos de gran calidad.  En las zonas del Pirineo era muy frecuente la madera de castaño que, una vez remojada y cocida, se hacía tiras para su posterior transformación. Los mimbres también eran de buena calidad y, en ocasiones, se exportaban a territorios vecinos como Álava. Hasta hace pocos años, destacó el trabajo en castaño de Agustín Anchordoqui.

Actualmente, todavía quedan artesanos de la alfarería y cerámica en Navarra en lugares como Pamplona, Peralta o Larraintzar.

NAVARRA

Imagen: Cestería Castillo