escudo de los andrade
Escudo de los Andrade

En una zona de un feudalismo tan duro como el gallego, para que la historiografía le señale a alguien con el sobrenombre de “el malo” es porque se hicieron sobrados méritos. Ese es el caso del III Señor de la Casa de Andrade: Nuño Freire de Andrade. Perteneció a un linaje de caballeros que venían ejerciendo cargos de autoridad en la zona de Pontedeume desde el siglo XII y que, generación tras generación, fue ampliando territorio. Su antecesor en el señorío había sido su tío Fernán que, por el contrario, ha pasado a la historia con el apodo de “el bueno” por sus numerosas realizaciones: edificó siete monasterios, siete iglesias, siete puentes y siete hospitales.

Nuño fue un señor feudal muy duro, que ejerció su labor de administración de justicia de forma implacable y extrajo de sus vasallos todos los impuestos y rentas de que fue capaz. Al igual que sus predecesores cuidó mucho sus relaciones con las monarquías, especialmente la castellana de la que era hombre fuerte en la zona. En 1428 recibió la visita del célebre infante Don Enrique de Aragón —maestre de la poderosa Orden de Santiago y hermano del rey de Aragón— que le convenció para que se uniera a su bando en las contiendas por la sucesión de Castilla. Sin llegar a conseguir sus objetivos el bando del infante, en 1430 Nuño debió de licenciar y pagar a sus tropas.

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El rey Juan II de Castilla y su esposa Isabel de Portugal

Pero al año siguiente se anunció una nueva visita del Infante Don Enrique, motivo por el cual Nuño debió de hacer nuevamente acopio de dinero para poder recibirle con la magnificencia que un gran potentado debe de recibir a un personaje de tanta alcurnia. La financiación de la estancia del Infante de Aragón en Galicia pasó a ser una carga más para los villanos del Señorío de los Andrade, pues Don Nuño incrementó los impuestos a los consumos de bienes de primera necesidad. En una época de grave crisis y después de años de continuas exacciones, los villanos de Pontedeume y otras localidades enviaron un mensaje al rey Juan II pidiéndole protección frente a su Señor.

Ante la falta de respuesta a la solicitud, el hidalgo Roi Xordo pone de acuerdo a líderes de las localidades del Señorío, así como a muchos campesinos, que por primera vez participan en un levantamiento conjunto de campesinos y villanos. Miles de personas del territorio comprendido por A Coruña, Pontedeume, Villalba y Ferrol se reúnen en la hermandad Irmandiña Funsquella para deshacerse de su Señor natural: Nuño Freire. Unos diez mil vasallos, armados una mayoría de ellos solo de palos y hoces, se dedicaron a destruir viñas, huertas y casas fuertes de los Andrade.

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Castillo de Moeche

En Pontedeume asaltaron el castillo de Andrade; tras incendiarlo y derribarlo parcialmente no encontraron a ninguno de los miembros de la familia. Por ello continuaron buscando a miembros del linaje Andrade por diversas localidades, destruyendo las propiedades de sus Señores que iban encontrando. Al final, los Andrade no tuvieron más remedio que refugiarse en la amurallada ciudad de Santiago de Compostela. Hasta allí les persiguieron los irmandiños. Al acercarse, las tropas conjuntas de los Andrade y del arzobispo compostelano López de Mendoza les salieron al paso, derrotándoles en campo abierto y obligándoles retirarse. Los miles de irmandiños –que no eran más que civiles encolerizados y desesperados- volvieron a sus casas en las distintas localidades.

Un tiempo después los insurrectos se enteraron de que los Andrade se habían trasladado desde Compostela hasta el castillo de Moeche. Por ello hicieron una convocatoria urgente, se reunieron y se dirigieron hacia al castillo para acabar de una vez con sus opresores. Cuando tenían a la mujer e hijos de Nuño cercados en el castillo, se acercó un ejército liderado por el corregidor Gómez García de los Hoyos (representante del Rey de Castilla en Galicia) y otros nobles. Ayudados por los Andrade, el ejército de los nobles acometió a las milicias de la hermandad Irmandiña Funsquella derrotándola completamente durante la batalla de Eume. El líder Roi Xordo fue falleció en combate, mientras que casi todos los irmandiños resultaron muertos o prisioneros.

En ese mismo año de 1431 fallece por causas desconocidas Nuño Freire de Andrade. Su sepulcro fue instalado en la iglesia del monasterio de Monfero, donde se instalarán también todos los sepulcros de sus descendientes. Allí alguien mandó cincelar en piedra, en lengua gallega, la siguiente leyenda: “En el nombre de Jesús, ten piedad del alma de Nuno Freire de Andrade, caballero de verdad y del Consejo de Rey, fallecido en el año 1431”.

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Monasterio de Monfero y Sepulcro de Andrade “el malo”

La sublevación de los irmandiños dejó un poso de poder popular; éste sería repetido unas décadas después en la siguiente sublevación que se denominó también “irmandiña”.

Por otra parte, el recuerdo del asalto de uno de los castillos de los Andrade se rememora festivamente cada año desde 1980; pues cada tercera semana de agosto, en el castillo de Moeche se reproduce durante la noche el asalto al castillo por una multitud que porta antorchas. También se celebra durante dos días un festival de música celta.

Texto de Ignacio Suarez-Zuloaga e ilustraciones de Ximena Maier.